Dios nos ha hecho un llamado personal a la santidad, pues en su Palabra nos ha declarado que sin ella no podremos verle.
La santidad consiste en mantenernos limpios, sin mancha delante de Él, haciendo lo correcto, cumpliendo con su voluntad y esforzándonos por parecernos a Jesús en nuestra manera de vivir.
Persistir en la santidad es insistir en cambiar y morir a nosotros para que más e Cristo crezca en nuestra vida; esto y mucho más es lo que la pastora Diana Harrigan nos comparte en el siguiente mensaje.