Ciertamente nos lleva tiempo creer en las promesas de Dios y en su soberanía pero debemos ser dependientes de Él y llenar nuestras vidas de su palabra, de modo que podamos caminar por largos desiertos sin tener que depender del prójimo o de las cosas y creer que si salimos por un camino al otro lado hallaremos agua y cuando lleguemos allí estará lo que Dios tiene para darnos. Pero en este día Dios nos dice olvida la frustración porque falta poco para llegar.