Ciertamente la mayoría de nosotros hemos escuchado y tenemos conocimiento de las promesas de Dios, pero
existe una gran diferencias entre conocer y creer. Sabemos que existen pero nuestra fe en ellas es puesta a prueba cuando estamos entre la espada y la pared y esto sucede cuando nos damos cuenta de que nuestras opciones humanas se han acabado y tenemos que confiar única y exclusivamente en Dios. No podemos ver lo que hace ni sabemos la forma en que lo hace, pero creamos que Dios lo hará.