
«En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo», 1 Reyes 3:25-26. Nótese en esta historia dos tipos de mujeres, una perversa capaz de entregar a su hijo con la intención que e4ste viviera y la otra capaz de verlo morir por la maldad y la envidia de que el de ella ya había muerto. De la misma manera hay personas a las cuales se les han muerto sus sueños, sus planes y desean que los planes nuestros también sean destruidos, este tipo de personas perversas buscan acabar con lo que hay en nosotros.