«Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey», 1 Samuel 16:1.
Para llevar a cabo la encomienda que Dios nos ha dado es necesario que aprendamos a cerrar las fisuras emocionales que están en el corazón y que nos dejan secos sin el aceite del Espíritu Santo de Dios. Es necesario que nos levantemos, dejemos de llorar y vallamos a cumplir los planes de Dios.