Luego de haber perdonado esa infidelidad, la burla, el rechazo, entre muchas más cosas nos preguntamos cómo avanzar si sentimos una incomodidad interna. Tal como ese momento en el que nos cortamos y duele la herida al tocar una superficie, pero para sanar eso que aún nos duele dentro, debemos hacer un alto para definir que tipo de herida tenemos y cuanto afecto nuestro corazón
para que estemos más abiertos a que Dios nos sane y darle un tiempo a la restauración. «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida». Proverbios 4:23