El Señor nos ha entregado dones y talentos que Él nos hará desarrollar a su debido tiempo, sin embargo nos manda a que más fuerte que todo esto sea nuestro amor por su presencia y por nuestro prójimo, como bien dijo Pablo en (1 corintios 13
). No bastan solo los dones es necesario que haya amor para que nuestra obra en el señor sea agradable y sincera.