Cuando llevamos a cabo cualquier actividad o enfrentamos ciertas situaciones permitimos que el gozo nos sea robado y que el desánimo se apodere, pero uno de los secretos para que la vida cotidiana sea placentera es encontrar algo por lo cual estar agradecidos en lo que estemos trabajando. Cada uno lleva el gozo de Dios dentro así que debemos orar más bien para poder ver que nos está
robando ese gozo, quizás muchos de nosotros oramos cada instante por algo que ya tenemos, pero de hecho debemos pasar más tiempo pensando: ¿Si ya tengo gozo porque no lo uso? El enemigo vino a hurtar, matar y destruir, pero la palabra dice que Jesús llego a nosotros para darnos vida y en abundancia por lo tanto que él sea nuestro gozo. (Juan 10:10)