Poner a Dios, su voluntad, en el centro de nuestras vidas. Que sea Dios el peso que atraiga mi corazón. Así de sencillo y así de difícil. Porque, si somos sinceros con nosotros mismos, tenemos mil y una cosas con las cuales nos distraemos y de las cuales hacemos el centro de nuestra vida.
Esto ha llegado a ser tan difícil, porque nuestro entorno social no nos ayuda, sino que nos aleja y nos mantiene ocupados en nuestra vida cotidiana. Nosotros, sin embargo, debemos velar sobre nosotros mismos y poner a Cristo como prioridad y camino a seguir en nuestro diario vivir.
No hay nada que te pueda limitar, derrotar o derrumbar eres un hijo de Dios, eres demasiado importante para el cielo, levántate! eres victorioso! Jesús está contigo y no permitirá que nada malo te pase.