A veces Dios nos cierra las puertas porque es el momento de seguir adelante. Y eso está bien porque a menudo no nos movemos si las circunstancias no nos obligan a ello.
Cuando sean tiempos difíciles recuérdate a ti mismo que el dolor no viene sin un propósito. Cura tus heridas pero nunca olvides qué te enseñaron. Todo saldrá. Quizá no inmediatamente, pero sí con el tiempo.
En el siguiente mensaje comprenderás como Dios usa esos momentos difíciles y de desesperación para mostrarnos su amor en nuestras vidas y que no importa cual sea esa circunstancia recuerda que Dios lo permite porque sabe que podrás salir de ello.