
«Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil», Mateo 26:40-41.
Muchos hemos leído o escuchado de este pasaje, que data de los momentos posteriores a la entrega de Jesús por parte de Judas.
Existen un punto importante que llama la atención de este capítulo, y es que los discípulos se encontraban durmiendo mientras que Cristo estaba en tiempo de oración; en un plano espiritual, «dormir» tiene una connotación negativa, pues hace referencia a la muerte o adormecimiento espiritual, algo que afecta a muchos creyentes.
Por otro lado, lo que Dios desea de nosotros es el despertar, la activación de nuestro espíritu para nuestro crecimiento integral en los caminos del evangelio. Aprende sobre esto y mucho más en el siguiente mensaje impartido por el pastor Ruddy Gracia.