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PERSECUCIÓN

Masacre en Nigeria: Ataque de milicias Fulani asesinan a 32 cristianos, incluyendo a un bebé

En la madrugada del 14 de julio, la comunidad de Jebu, una aldea agrícola cristiana en el estado de Plateau, Nigeria, fue víctima de un ataque devastador perpetrado por milicias armadas Fulani. Al menos 32 personas murieron, entre ellas un bebé de apenas tres meses, durante la violenta irrupción que dejó además destrucción masiva y una iglesia consumida por el fuego.

Imagen: Plateau State Directorate of Press.

Testigos relataron que los agresores, armados con rifles y machetes, cercaron la aldea mientras todos dormían. “Acordamos con el sonido de tiros por toda parte”, expresó Ezekiel Dung, cuyo testimonio refleja el pánico y la brutalidad de los hechos. Los Fulani dispararon al azar, incendiaron decenas de casas y arrasaron las tierras agrícolas, dejando la iglesia y buena parte del pueblo reducidos a cenizas.

La magnitud del ataque fue tal que familias completas murieron quemadas, y muchos cuerpos quedaron irreconocibles entre los escombros. Los líderes comunitarios al llegar encontraron una escena de desolación: cadáveres esparcidos, viviendas en ruinas y comunidades marcadas por la pérdida de seres queridos y bienes esenciales.

Entre las víctimas estaba el joven líder Weng Dachung, quien intentó organizar la defensa de los vecinos. Además, el pastor local Musa D. Alamba declaró haberlo perdido todo: “Perdí mis miembros. Perdí todo”, rogando al gobierno y a los nigerianos de buena voluntad por ayuda urgente, incluyendo alimento, ropa y un lugar seguro donde refugiarse.

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Varios habitantes denunciaron que militares posicionados cerca del pueblo no intervinieron durante el ataque, e incluso impidieron la reacción de algunos jóvenes. “Estaban a pocos metros donde las casas ardían, solo miraron”, afirmó un sobreviviente de Jebu. El silencio de las autoridades y la falta de respuesta alimentaron la indignación de los habitantes, que acusan omisión ante la tragedia recurrente en la región.

El entierro de las víctimas se realizó en fosas atrás de la iglesia destruida, en medio de llanto y miedo al regreso de los atacantes. Testimonios locales indican que más de 150 personas han muerto en ataques similares desde enero y que la violencia está causando desplazamientos masivos, hambre y traumas psicológicos entre los sobrevivientes.

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El gobernador del estado, Caleb Manasseh Mutfwang, visitó Jebu pocas horas después, condenando la violencia y prometiendo justicia, apoyo material y reconstrucción. Sin embargo, crece la demanda de mayor protección y garantías reales de seguridad para las comunidades cristianas rurales.

La iglesia local, que servía de centro comunitario y refugio espiritual, quedó reducida a ruinas. Decenas de familias ahora sobreviven bajo árboles o en campamentos improvisados, sin acceso a alimentos, agua potable ni atención psicológica.

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