Un servicio de una iglesia cristiana fue interrumpido en Indonesia después de que un grupo de musulmanes, encabezado por miembros del Frente de la Yihad Islámica (FJI), ingresara por la fuerza al nuevo local alquilado por una congregación. El incidente ocurrió el domingo 24 de mayo, poco antes de que comenzara el servicio de adoración.
La iglesia afectada fue la Prosperous Mission Church (GMS), ubicada en Kampung Glugo, aldea de Panggungharjo, subdistrito de Sewon, regencia de Bantul, en la Región Especial de Yogyakarta. La congregación se había mudado recientemente desde el Ros-In Hotel debido al aumento de costos.
Según Morning Star News, más de una docena de integrantes del FJI, junto con residentes locales, llegaron al lugar antes de las 8:00 de la mañana. Algunos usaban máscaras, chaquetas con el logotipo del grupo, sudaderas con capucha y cascos, mientras se dirigían hacia la puerta principal del edificio.
Los manifestantes objetaron que la iglesia aún no tenía permiso para usar el nuevo sitio como lugar de culto. También argumentaron que su presencia en una zona de mayoría musulmana podía alterar la convivencia y dañar las relaciones interreligiosas.
La tensión aumentó cuando el grupo comenzó a protestar con cánticos, gritos y el lema “Allahu Akbar”, mientras la congregación se preparaba para adorar. En medio del empujón entre los intrusos y líderes de la iglesia, agentes policiales permanecían en el área para evitar una escalada del conflicto.
“Si la policía no estuviera allí, ustedes no estarían aquí para siempre. Si la policía los deja por más de 24 horas, quemaré esta iglesia”, le dijo uno de los atacantes, según Morning Star News. La presión hizo que los creyentes abandonaran el lugar alrededor de las 8:30 de la mañana.
Un miembro de la congregación relató el temor vivido dentro del edificio: “De repente, entraron en el edificio, usando camisetas y chaquetas del FJI. Nos obligaron a detener el servicio. Había muchos niños y ancianos en la iglesia, y la atmósfera era muy tensa”.
El vocero de la iglesia, Josiah Michael, afirmó que los actos de intimidación, las amenazas verbales y físicas hirieron y traumatizaron a la congregación, especialmente a los niños. También recordó que la libertad religiosa y la práctica pacífica del culto son derechos fundamentales protegidos por el Estado indonesio mediante la política de Pancasila y la Constitución de 1945.
Autoridades locales indicaron que la GMS cuenta con un Certificado de Reporte emitido por el Ministerio de Asuntos Religiosos, aunque en Indonesia también se exige permiso para establecer un lugar de culto. Deni Ngajis Hartono, secretario de la Agencia Nacional de Unidad y Política de Bantul, explicó que la iglesia consideraba que ese certificado le permitía realizar actividades, pero que esa interpretación chocó con la postura del grupo que interrumpió el servicio.
La interrupción fue condenada por líderes religiosos y funcionarios públicos. Muhamad Guntur Romli, de Nahdlatul Ulama (NU), afirmó: “Las actividades de adoración no pueden ni deben ser disueltas, incluso si la casa de culto no tiene licencia”, y añadió: “Disolver servicios de adoración es un crimen, un ataque al derecho constitucional más fundamental, es decir, el derecho a conectarse con Dios”.
Gugun Gumelar, asesor especial del ministro de Asuntos Religiosos, también pidió acción contra los responsables: “Acabo de llamar al jefe de la Policía Regional de Yogyakarta para arrestar a los perpetradores. Este es un acto criminal”. Por su parte, Jacklevyn Fritz Manuputty, presidente de la Comunión de Iglesias en Indonesia (PGI), afirmó que el gobierno debe garantizar seguridad en el culto y que no debe existir “intimidación, persecución o disolución de servicios religiosos bajo ningún pretexto”.
Tras el incidente, las autoridades realizaron una reunión de mediación entre la iglesia y el FJI, mientras la policía continúa resguardando el lugar. La GMS Bantul, dirigida por los pastores Sudaryanto y Yuli Setyowati, sirve a unos 370 congregantes y deberá completar el proceso de permiso requerido, que incluye firmas de residentes locales y miembros de la iglesia.
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— Christian Daily International (@ChDaily_News) June 1, 2026