La Iglesia Evangélica Kasr El-Dobara (KDEC), situada en el corazón de El Cairo, Egipto, se consolida como la mayor congregación evangélica del mundo árabe, con una membresía cercana a 12 mil personas y una misión que va mucho más allá de los números.
Fundada en 1949 por el Dr. Ibrahim Said con un profundo enfoque misionero, la iglesia ha permanecido fiel a su “ADN de misiones”, manteniendo su visión centrada en el Reino de Dios y no meramente en el crecimiento institucional.
El pastor Sameh Maurice, conocido como Pastor Sam, enfatiza: “No se trata de números, sino del Reino. Existimos para la Gran Comisión, para continuar la obra que Jesús comenzó y llevar esperanza a las personas”.
En Egipto, donde residen cerca de 118 millones de habitantes, los cristianos son una minoría (alrededor de 20 millones), y de estos, solo un 5% son evangélicos. El grueso pertenece a la Iglesia Copta Ortodoxa.
En ese contexto, la KDEC actúa como una minoría dentro de la minoría, enfrentando retos culturales y religiosos considerables para mantener viva su misión evangelizadora en un ambiente predominantemente islámico.
Para superar barreras y conectar con diversos grupos, la KDEC apuesta por métodos creativos y relevantes de evangelismo, utilizando “lenguajes” como el deporte, la música, la apologética y los medios de comunicación.
El ministerio deportivo de la iglesia es el más grande del Oriente Medio en su tipo, alcanzando a 750 mil personas cada año dentro y fuera de Egipto.
El deporte, sostiene el pastor Sam, es una herramienta clave para abrir puertas al mensaje de Cristo.A través de alianzas con organizaciones como Palau, el programa “Count It Right” incorpora festivales artísticos y eventos en los que el Evangelio es presentado de manera accesible y creativa a diferentes públicos.
La iglesia realiza cultos y actividades en varios idiomas para adaptarse a la multiplicidad lingüística y cultural del entorno, maximizando su capacidad de comunicar el Evangelio en términos relevantes para cada oyente.
“Todo lo que hacemos —sea arte, deporte o medios— converge en un solo propósito: compartir a Jesús con el mayor número posible de personas, mostrando esperanza y amor en una región donde tantos buscan respuestas”, resume el liderazgo de KDEC.
La labor de la KDEC es un ejemplo contemporáneo de compromiso con la Gran Comisión: anunciar a Cristo entre los pueblos y culturas más desafiantes, usando todos los medios lícitos y creativos para alcanzar corazones y transformar vidas.
La verdadera grandeza no está en el tamaño de un templo, sino en la fe obediente que busca, ama y sirve, permaneciendo fiel al Evangelio y la misión que Jesús encomendó a su pueblo en todas las naciones, llevando la esperanza de Cristo a miles, aun donde parece imposible.