1. Tiempo que ha vivido una persona o ciertos animales o vegetales.
2. Duración de algunas cosas y entidades abstractas.
3. Cada uno de los períodos en que se considera dividida la vida humana.
4. Periodización, tradicionalmente usada, en la que se divide la historia que se considera.
5. Espacio de años que han corrido de un tiempo a otro.
El tiempo que se ha vivido, por lo general contado en años, meses y días. En hebreo se utilizaba el modismo “hijo de” tantos años para referirse a la edad de una persona, por lo que se dice que José murió “hijo de ciento diez años”, es decir, “a la edad de ciento diez años”. (Génesis 50:26) «Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto». El término “edad” también puede hacer referencia a madurez. La palabra hebrea sehv o seh·váh (edad; edad avanzada), que se deriva de una raíz que significa “encanecer”, también se traduce “canicie”. (1 Samuel 12:2) «Ahora, pues, he aquí vuestro rey va delante de vosotros. Yo soy ya viejo y lleno de canas; pero mis hijos están con vosotros, y yo he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta este día». Varias palabras hebreas relativas a la edad avanzada se derivan del nombre za·qán, que significa “barba”. (Levítico 19:27) «No haréis tonsura en vuestras cabezas, ni dañaréis la punta de vuestra barba». La palabra griega he·li·kí·a denota en primer lugar la “duración de la vida” o “edad” de una persona, pero también puede referirse al “desarrollo físico” o la “estatura”. (Mateo 6:27) «¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?». (Juan 9:21) «pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo». En las Escrituras Griegas se usan asimismo los términos gue·ras (“edad avanzada”; (Lucas 1:36) «Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril». Pre·sbý·tes “hombre de edad”; (Filemón 1:9) «más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo». y pre·sbý·tis ‘mujer de edad’; (Tito 2:3) «Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien». Los dos últimos están relacionados con pre·sbý·te·ros, que significa “anciano”. (Véase ANCIANO).
Bajo la Ley, los hombres entraban en edad militar a los veinte años. (Números 1:3) «De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos». El hombre ciego de nacimiento al que Jesús devolvió la vista debía tener por lo menos veinte años, pues sus padres dijeron a quienes los interrogaban: “Pregúntenle. Es mayor de edad. Él tiene que hablar por sí mismo”. (Juan 9:21, 23). Se dice que Sara “había pasado más allá del límite de la edad” para tener hijos, pues tenía entonces unos noventa años. (Hebreos 11:11) «Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido».
Había una edad mínima para empezar a servir en el templo, así como una edad límite en la que terminaba el servicio obligatorio. Algunos han visto una discrepancia entre (Números 4:3, 30, 31), y (Números 8:24-26), ya que primero se dice que la edad mínima para empezar el servicio levítico era treinta años y, más tarde, veinticinco. No obstante, parece ser que se habla de dos categorías de servicio. Algunas fuentes rabínicas explican que a la edad de veinticinco años se introducía al levita en el servicio del tabernáculo, aunque solo para realizar tareas menores, y luego, cuando alcanzaba los treinta años, se le asignaban tareas de mayor envergadura. Aducen que las referencias al “trabajo” y al “servicio laborioso y el servicio de llevar cargas” de (Números 4:3, 47). No aparecen en (Números 8:24) «Los levitas de veinticinco años arriba entrarán a ejercer su ministerio en el servicio del tabernáculo de reunión». Donde se da la edad mínima de veinticinco años. Otros añaden que los trabajos de los levitas que tenían treinta años o más estaban relacionados con el transporte del tabernáculo y su equipo de un lugar a otro, mientras que el servicio de aquellos cuyas edades estaban comprendidas entre los veinticinco y treinta años se circunscribía a las labores que se realizaban en el tabernáculo una vez que se erigía en el lugar donde el pueblo acampaba. Los que piensan que las tareas más pesadas solo se asignaban a partir de los treinta años aducen que a esta edad se tenía más fuerza, madurez intelectual y juicio sano. La Septuaginta griega da la edad de veinticinco años tanto en (Números 4:3) «de edad de treinta años arriba hasta cincuenta años, todos los que entran en compañía para servir en el tabernáculo de reunión». Tiempo después, en los días de David, la edad mínima para empezar a servir en el tabernáculo, y más tarde en el templo, se rebajó a veinte años. (1 Crónicas 23:24-32).
El servicio obligatorio terminaba a los cincuenta años. (Números 8:25, 26). indica que los levitas podían seguir ayudando voluntariamente a los que tenían deberes asignados, pero no se les daba ninguna asignación personal ni se contaba con ellos para atenderlas. Se ha dicho que el que hubiera una edad límite para el servicio levítico no solo se debía a consideración humana, sino que también evitaba el exceso de mano de obra. Este límite de edad para los levitas no aplicaba al sumo sacerdote aarónico, quien tenía que servir en su oficio sagrado hasta la muerte, si su salud se lo permitía. (Números 35:25) «y la congregación librará al homicida de mano del vengador de la sangre, y la congregación lo hará volver a su ciudad de refugio, en la cual se había refugiado; y morará en ella hasta que muera el sumo sacerdote, el cual fue ungido con el aceite santo». Se escogió a Aarón, el primer sumo sacerdote de Israel, cuando tenía más de ochenta años y sirvió por casi cuatro décadas. (Éxodo 7:7) «Era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando hablaron a Faraón».
El término griego “aión”. La expresión “edad” puede referirse también a un período de tiempo de la historia humana, con límites fijos o sin ellos. Se usa con frecuencia para traducir el término griego ai·on (plural, ai·o·nes) en algunas versiones. Los lexicógrafos griegos dicen que la palabra significa “espacio de tiempo claramente definido y señalado; época; edad”, y también “duración de la vida; vida”, o “edad; generación”. Como una época o edad puede empezar y terminar o prolongarse de forma indefinida, se deduce que ai·on puede referirse a un período de tiempo sin fin, aunque con principio. Por ejemplo, según se registra en (Marcos 3:29) «pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno». Jesús dijo que el que blasfemaba contra el espíritu santo era culpable de “pecado eterno [perdurable; secular; perpetuo]”, es decir, un pecado que no podría perdonarse en ningún tiempo futuro. Se usó una expresión similar en el pasaje de la higuera infructífera, donde la expresión “para siempre” es literalmente en el texto griego “hacia la edad”. (Mateo 21:19) «Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera». Cuando Jesús nació, la promesa angélica fue: “Reinará sobre la casa de Jacob para siempre [literalmente, hacia las edades]”. (Lucas 1:33) «y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». (Véase TIEMPO INDEFINIDO).
Sin embargo, ai·on también puede referirse de forma más específica a un estado de cosas establecido o estado de los asuntos que distingue a cierto período de tiempo, época o edad, más bien que al tiempo en sí mismo. R. C. Trench dice al respecto en Synonyms of the New Testament (Londres, 1961, pág. 203): “Como tiempo, llega a significar todo lo que existe en el mundo sujeto al tiempo; [...] luego, por extensión y según el criterio ético, el derrotero y curso de los asuntos de este mundo”. (Véanse MUNDO; SISTEMAS DE COSAS).
Edad (heb. zôqen, 'edad' madura; y^m, 'año', 'edad', 'días'; gr. h'likía, 'madurez', 'edad'; teléiôs, 'completo', 'plenitud de vida'; etc.). 1. Medida, en años, de la duración de la vida de una persona en un momento dado. La edad Generalmente se da en números enteros y, según el uso moderno, en términos de los años transcurridos desde la fecha de nacimiento. Es decir, un hombre de 30 años ya ha pasado su 30o aniversario de nacimiento y comenzó su año 31o; tendrá 31 años de edad cuando complete este 31er año. Pero en algunas partes del Lejano Oriente ha sobrevivido un cómputo inclusivo según el cual un hombre tiene 31 años de edad en su 31er, año (el 31er año calendario que incluye el año de su nacimiento). Algunos chinos (como lo hicieron los japoneses hasta después de la Segunda Guerra Mundial) dicen que un niño tiene un año de edad desde el momento en que nace hasta el fin del año calendario. El día de año nuevo comienza su 2o año, y se acepta que tiene 2 aunque haya nacido sólo unos pocos días antes del año nuevo. Un año más tarde, cuando haya vivido 1 año completo y parte de otro año (para los occidentales tendrá 1 año de edad), su edad aceptada será de 3 años, porque ha entrado en el 3er año calendario de su vida. La Biblia no nos da suficiente información acerca del sistema para permitirnos saber cómo calculaban su edad los personajes bíblicos; es decir, si seguían exactamente el método que rige en el Lejano Oriente. Pero Noé tenía '600 años', literalmente 'un hijo de 600 años' en el año 600 de su vida, en vez de tenerlos al fin de él (, 11). Pero no sabemos si los años de Noé se contaban por los aniversarios de su nacimiento o por años en el calendario. Tampoco sabemos si los judíos calculaban la edad por el mismo método del Génesis. Sin embargo, como el cómputo inclusivo se empleaba comúnmente en varios países en los tiempos bíblicos, es probable que la edad se contara en forma similar; que por lo menos una persona tenía 30 años de edad tan pronto comenzaba su 3o año de vida. Hay referencias en la Biblia a 2 cumpleaños, ambos celebraciones reales: A. El de un faraón egipcio (). B. El del rey Herodes Antipas, que fue descendiente de idumeo y samaritana (; ). Ninguna de las 2 referencias aclara que la edad se calculaba por los aniversarios del nacimiento. En la China, los cumpleaños del emperador y de la emperatriz eran fiestas, pero corrientemente uno era un año mayor cada año nuevo. Véase Cumpleaños. La edad de los patriarcas (Gen_5 ) es mucho mayor que la duración de la vida del hombre en generaciones posteriores. Esto se puede explicar por las condiciones diferentes que produjo el diluvio, las que al afectar la atmósfera, el clima, la tierra y el suministro de alimentos, redujo el promedio de vida en forma drástica y repentina (cp 11). Los intentos de calcular estas edades usando unidades más breves, como los meses, resultan tan absurdos como que algunos patriarcas fueran padres a los 3 años de edad o menos. Psa_90 menciona 70 u 80 años como la duración esperada de la vida (v 10). 2. Período de tiempo o de la historia del mundo. Véase Mundo.