Grande es el Señor, y digno de ser alabado en gran manera, Y Su grandeza es inescrutable.
Porque grande es el Señor, y muy digno de ser alabado; Temible es Él también sobre todos los dioses.
¶Sálvanos, oh Señor, Dios nuestro, Y reúnenos de entre las naciones, Para dar gracias a Tu santo nombre, Y para gloriarnos en Tu alabanza.
Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que lo adoren.
Daré gracias al Señor con todo mi corazón; Todas Tus maravillas contaré. En Ti pondrán su confianza los que conocen Tu nombre, Porque Tú, oh Señor, no abandonas a los que te buscan. ¶Canten alabanzas al Señor, que mora en Sión; Proclamen entre los pueblos Sus proezas. Porque el que pide cuentas de la sangre derramada, se acuerda de ellos; No olvida el clamor de los afligidos. Oh Señor, ten piedad de mí; Mira mi aflicción por causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte; Para que yo cuente todas Tus alabanzas, Para que en las puertas de la hija de Sión Me regocije en Tu salvación. Las naciones se han hundido en el foso que hicieron; En la red que escondieron, su propio pie quedó prendido. El Señor se ha dado a conocer; Ha ejecutado juicio. El impío es atrapado en la obra de sus propias manos. (Higaion, Selah) ¶Los impíos volverán al Seol, O sea, todas las naciones que se olvidan de Dios. Pues el necesitado no será olvidado para siempre, Ni la esperanza de los afligidos perecerá eternamente. Levántate, oh Señor; no prevalezca el hombre; Sean juzgadas las naciones delante de Ti. En Ti me alegraré y me regocijaré; Cantaré alabanzas a Tu nombre, oh Altísimo.
Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan Su nombre.
Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con su corazón al Señor.
Él es el objeto de tu alabanza y Él es tu Dios, que ha hecho por ti estas cosas grandes y portentosas que tus ojos han visto.
Y oí decir a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay: «Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos».
que decían a gran voz: «El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza».
El Señor es mi fuerza y mi escudo; En Él confía mi corazón, y soy socorrido; Por tanto, mi corazón se regocija, Y le daré gracias con mi cántico.
¡Cuán bienaventurado es el pueblo que sabe lo que es la voz de júbilo! Andan, Señor, a la luz de Tu rostro.
¿Por qué te desesperas, alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez. ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!
Entonces el pueblo gritó y los sacerdotes tocaron las trompetas; y sucedió que cuando el pueblo oyó el sonido de la trompeta, el pueblo gritó a gran voz y la muralla se vino abajo. El pueblo subió a la ciudad, cada hombre derecho hacia adelante, y tomaron la ciudad.
Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico al Señor, y dijeron: «Canto al Señor porque ha triunfado gloriosamente; Al caballo y a su jinete ha arrojado al mar.
Batan palmas, pueblos todos; Aclamen a Dios con voz de júbilo. Porque el Señor, el Altísimo, es digno de ser temido; Rey grande es sobre toda la tierra.
Grande es el Señor, y muy digno de ser alabado En la ciudad de nuestro Dios, Su santo monte.
-»El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra; Y al que ordena bien su camino, Le mostraré la salvación de Dios».
¶Firme está mi corazón, oh Dios, mi corazón está firme; ¡Cantaré y entonaré salmos! ¡Despierta, gloria mía! ¡Despierten, arpa y lira! ¡A la aurora despertaré! Te alabaré entre los pueblos, Señor; Te cantaré alabanzas entre las naciones.
Porque Tu misericordia es mejor que la vida, Mis labios te alabarán. Así te bendeciré mientras viva, En Tu nombre alzaré mis manos.
Aclamen con júbilo a Dios, habitantes de toda la tierra; Porque Tú nos has probado, oh Dios; Nos has refinado como se refina la plata. Nos metiste en la red; Carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; Pasamos por el fuego y por el agua, Pero Tú nos sacaste a un lugar de abundancia. Entraré en Tu casa con holocaustos; A Ti cumpliré mis votos, Los que pronunciaron mis labios Y habló mi boca cuando yo estaba en angustia. Te ofreceré holocaustos de animales engordados, Con el humo de la ofrenda de carneros; Haré una ofrenda de toros y machos cabríos. (Selah) ¶Vengan y oigan, todos los que temen a Dios, Y contaré lo que Él ha hecho por mi alma. Con mi boca clamé a Él, Y ensalzado fue con mi lengua. Si observo iniquidad en mi corazón, El Señor no me escuchará. Pero ciertamente Dios me ha oído; Él atendió a la voz de mi oración. Canten la gloria de Su nombre; Hagan gloriosa Su alabanza.
Bueno es dar gracias al Señor, Y cantar alabanzas a Tu nombre, oh Altísimo; ¶Pero Tú has exaltado mi poder como el del búfalo; He sido ungido con aceite fresco. Mis ojos satisfechos han mirado a los que me acechaban, Y oyen mis oídos de los malhechores que se levantan contra mí. El justo florecerá como la palma, Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del Señor, Florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto; Estarán vigorosos y muy verdes, Para anunciar cuán recto es el Señor; Él es mi Roca, y que en Él no hay injusticia. Anunciar por la mañana Tu bondad, Y Tu fidelidad por las noches,
Canten al Señor un cántico nuevo; Canten al Señor, toda la tierra. Digan entre las naciones: «El Señor reina; Ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible; Él juzgará a los pueblos con equidad». ¶Alégrense los cielos y regocíjese la tierra; Ruja el mar y cuanto contiene; Gócese el campo y todo lo que en él hay. Entonces todos los árboles del bosque cantarán con gozo Delante del Señor, porque Él viene; Porque Él viene a juzgar la tierra: Juzgará al mundo con justicia Y a los pueblos con Su fidelidad. Canten al Señor, bendigan Su nombre; Proclamen de día en día las buenas nuevas de Su salvación.
¶Entren por Sus puertas con acción de gracias, Y a Sus atrios con alabanza. Denle gracias, bendigan Su nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, Y bendiga todo mi ser Su santo nombre. No nos ha tratado según nuestros pecados, Ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, Así es de grande Su misericordia para los que le temen. Como está de lejos el oriente del occidente, Así alejó de nosotros nuestras transgresiones. Como un padre se compadece de sus hijos, Así se compadece el Señor de los que le temen. Porque Él sabe de qué estamos hechos, Se acuerda de que solo somos polvo. ¶El hombre, como la hierba son sus días; Como la flor del campo, así florece; Cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser, Y su lugar ya no la reconoce. Pero la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen, Y Su justicia para los hijos de los hijos, Para los que guardan Su pacto Y se acuerdan de Sus preceptos para cumplirlos. ¶El Señor ha establecido Su trono en los cielos, Y Su reino domina sobre todo. Bendice, alma mía, al Señor, Y no olvides ninguno de Sus beneficios.
Den gracias al Señor, invoquen Su nombre; Den a conocer Sus obras entre los pueblos. También lo confirmó a Jacob por estatuto, A Israel como pacto eterno, Diciendo: «A ti te daré la tierra de Canaán Como porción de la heredad de ustedes». Cuando eran pocos en número, Muy pocos, y extranjeros en el país, Cuando vagaban de nación en nación, Y de un reino a otro pueblo, Él no permitió que nadie los oprimiera, Y por amor a ellos reprendió a reyes, diciéndoles: «No toquen a Mis ungidos, Ni hagan mal a Mis profetas». ¶Y llamó al hambre sobre la tierra; Quebró todo sustento de pan. Envió a un hombre delante de ellos, A José, vendido como esclavo. Con grillos afligieron sus pies, Él mismo fue puesto en cadenas, Hasta que su predicción se cumplió; La palabra del Señor lo puso a prueba. Cántenle, cántenle; Hablen de todas Sus maravillas.
¡Aleluya! Den gracias al Señor, porque es bueno; Porque para siempre es Su misericordia.
No a nosotros, Señor, no a nosotros, Sino a Tu nombre da gloria, Por Tu misericordia, por Tu fidelidad.
Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya!
Con todo mi corazón te daré gracias; En presencia de los dioses te cantaré alabanzas. Me postraré hacia Tu santo templo, Y daré gracias a Tu nombre por Tu misericordia y Tu fidelidad; Porque has engrandecido Tu palabra conforme a todo Tu nombre.
Te exaltaré mi Dios, oh Rey, Y bendeciré Tu nombre eternamente y para siempre. Señor, Tus obras todas te darán gracias, Y Tus santos te bendecirán. La gloria de Tu reino dirán, Y hablarán de Tu poder, Para dar a conocer a los hijos de los hombres Tus hechos poderosos Y la gloria de la majestad de Tu reino. Tu reino es reino por todos los siglos, Y Tu dominio permanece por todas las generaciones. ¶El Señor sostiene a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos. A Ti miran los ojos de todos, Y a su tiempo Tú les das su alimento. Abres Tu mano, Y sacias el deseo de todo ser viviente. ¶Justo es el Señor en todos Sus caminos, Y bondadoso en todos Sus hechos. El Señor está cerca de todos los que lo invocan, De todos los que lo invocan en verdad. Cumplirá el deseo de los que le temen, También escuchará su clamor y los salvará. Todos los días te bendeciré, Y alabaré Tu nombre eternamente y para siempre. El Señor guarda a todos los que lo aman, Pero a todos los impíos destruirá. Mi boca proclamará la alabanza del Señor; Y toda carne bendecirá Su santo nombre eternamente y para siempre. Grande es el Señor, y digno de ser alabado en gran manera, Y Su grandeza es inescrutable.
¡Aleluya! Oh alma mía, alaba al Señor. El Señor reinará para siempre, Tu Dios, oh Sión, por todas las generaciones. ¡Aleluya! Alabaré al Señor mientras yo viva; Cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista.
¡Aleluya! Porque bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios, Porque agradable y apropiada es la alabanza.
¡Aleluya! Alaben a Dios en Su santuario; Alábenlo en Su majestuoso firmamento. Alaben a Dios por Sus hechos poderosos; Alábenlo según la excelencia de Su grandeza. ¶Alaben a Dios con sonido de trompeta; Alábenlo con arpa y lira. Alaben a Dios con pandero y danza; Alábenlo con instrumentos de cuerda y flauta. Alaben a Dios con címbalos sonoros; Alábenlo con címbalos resonantes. Todo lo que respira alabe al Señor. ¡Aleluya!
-»Mi fortaleza y mi canción es el Señor, Y ha sido para mí salvación; Este es mi Dios, y lo glorificaré, El Dios de mi padre, y lo ensalzaré.
-»Por tanto, te daré gracias, oh Señor, entre las naciones, Y cantaré alabanzas a Tu nombre.
Canten al Señor, toda la tierra; Proclamen de día en día las buenas nuevas de Su salvación. Cuenten Su gloria entre las naciones, Sus maravillas entre todos los pueblos. Porque grande es el Señor, y muy digno de ser alabado; Temible es Él también sobre todos los dioses.
Y David bendijo al Señor en presencia de toda la asamblea, y dijo: «Bendito eres, oh Señor, Dios de Israel, nuestro padre por los siglos de los siglos. Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; Tuyo es el dominio, oh Señor, y te exaltas como soberano sobre todo. De Ti proceden la riqueza y el honor; Tú reinas sobre todo y en Tu mano están el poder y la fortaleza, y en Tu mano está engrandecer y fortalecer a todos. Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos Tu glorioso nombre.
Cuando los trompeteros y los cantores al unísono se hacían oír a una voz alabando y glorificando al Señor, cuando levantaban sus voces acompañados por trompetas y címbalos e instrumentos de música, cuando alababan al Señor diciendo: «Ciertamente Él es bueno porque Su misericordia es para siempre», entonces la casa, la casa del Señor, se llenó de una nube, y los sacerdotes no pudieron quedarse a ministrar a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba la casa de Dios.
Después de consultar con el pueblo, designó a algunos que cantaran al Señor y a algunos que le alabaran en vestiduras santas, conforme salían delante del ejército y que dijeran: «Den gracias al Señor, porque para siempre es Su misericordia». Cuando comenzaron a entonar cánticos y alabanzas, el Señor puso emboscadas contra los amonitas, los moabitas y los del monte Seir, que habían venido contra Judá, y fueron derrotados.
Y cantaban, alabando y dando gracias al Señor: «Porque Él es bueno, porque para siempre es Su misericordia sobre Israel». Y todo el pueblo aclamaba a gran voz alabando al Señor porque se habían echado los cimientos de la casa del Señor.
Entonces los levitas, Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías, dijeron: «Levántense, bendigan al Señor su Dios por siempre y para siempre. Sea bendito Tu glorioso nombre Y exaltado sobre toda bendición y alabanza. -»Solo Tú eres el Señor. Tú hiciste los cielos, Los cielos de los cielos con todo su ejército, La tierra y todo lo que en ella hay, Los mares y todo lo que en ellos hay. Tú das vida a todos ellos Y el ejército de los cielos se postra ante Ti.
y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre Y desnudo volveré allá. El Señor dio y el Señor quitó; Bendito sea el nombre del Señor».
Y en aquel día dirás: «Den gracias al Señor, invoquen Su nombre, Hagan conocer entre los pueblos Sus obras, Hagan recordar que Su nombre es exaltado». Canten alabanzas al Señor, porque ha hecho cosas maravillosas. Sea conocido esto por toda la tierra.
Oh Señor, Tú eres mi Dios; Te ensalzaré, daré alabanzas a Tu nombre, Porque has hecho maravillas, Designios concebidos desde tiempos antiguos con toda fidelidad.
¶Canten al Señor un cántico nuevo, Canten Su alabanza desde los confines de la tierra, Los que descienden al mar y cuanto hay en él, Las islas y sus moradores.
Para conceder que a los que lloran en Sión Se les dé diadema en vez de ceniza, Aceite de alegría en vez de luto, Manto de alabanza en vez de espíritu abatido; Para que sean llamados robles de justicia, Plantío del Señor, para que Él sea glorificado.
¶Las misericordias del Señor recordaré, las alabanzas del Señor, Conforme a todo lo que nos ha otorgado el Señor, Por Su gran bondad hacia la casa de Israel, Que les ha otorgado conforme a Su compasión Y conforme a la multitud de Sus misericordias.
Canten al Señor, alaben al Señor, Porque ha librado el alma del pobre De manos de los malvados.
Aunque la higuera no eche brotes, Ni haya fruto en las viñas; Aunque falte el producto del olivo, Y los campos no produzcan alimento; Aunque falten las ovejas del redil, Y no haya vacas en los establos, Con todo yo me alegraré en el Señor, Me regocijaré en el Dios de mi salvación.
¶¡Regocíjate sobremanera, hija de Sión! ¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Mira, tu Rey viene a ti, Justo y dotado de salvación, Humilde, montado en un asno, En un pollino, hijo de asna.
Y las multitudes que iban delante de Él y las que iban detrás, gritaban: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito Aquel que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!».
Y le dijeron: «¿Oyes lo que estos dicen?». Y Jesús les respondió*: «Sí, ¿nunca han leído: “De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanza?” ».
Entonces María dijo: «Mi alma engrandece al Señor, Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
De repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo: «Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace».
Cuando ya se acercaba, junto a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzó a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto, diciendo: «¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!».
Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que lo adoren. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad».
Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.
Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban. De repente se produjo un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel fueron sacudidos. Al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron.
y para que los gentiles glorifiquen a Dios por Su misericordia, como está escrito: «Por tanto, te confesaré entre los gentiles, Y a Tu nombre cantaré».
¿Qué hay que hacer, pues, hermanos? Cuando se reúnan, cada cual aporte salmo, enseñanza, revelación, lenguas o interpretación. Que todo se haga para edificación.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
para alabanza de la gloria de Su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.
a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo, seamos para alabanza de Su gloria.
Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino sean llenos del Espíritu. Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con su corazón al Señor. y anden en amor, así como también Cristo les amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma. Den siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre.
llenos del fruto de justicia que es por medio de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten.
dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en la Luz.
Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones. Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre.
Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.
Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
cuando dice: «Anunciaré Tu nombre a Mis hermanos, En medio de la congregación te cantaré himnos».
Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse, ya que los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado? por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, Su carne, y puesto que tenemos un gran Sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.
Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia;
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,
Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable.
El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.
Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
Miren cuán gran amor nos ha otorgado el Padre: que seamos llamados hijos de Dios. Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Él.
Y a Aquel que es poderoso para guardarlos a ustedes sin caída y para presentarlos sin mancha en presencia de Su gloria con gran alegría, al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Amén.
e hizo de nosotros un reino, sacerdotes para Dios, Su Padre, a Él sea la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.
que decían a gran voz: «El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza». Y oí decir a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay: «Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos».
diciendo: «Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado Tu gran poder y has comenzado a reinar.
Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: «Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de Su Cristo, porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado. Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte.
Y cantaban* el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: «¡Grandes y maravillosas son Tus obras, oh Señor Dios, Todopoderoso! ¡Justos y verdaderos son Tus caminos, oh Rey de las naciones! -»¡Oh Señor! ¿Quién no temerá y glorificará Tu nombre? Pues solo Tú eres santo; Porque todas las naciones vendrán Y adorarán en Tu presencia, Pues Tus justos juicios han sido revelados».
Después de esto oí como una gran voz de una gran multitud en el cielo, que decía: «¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios,
Y del trono salió una voz que decía: «Alaben ustedes a nuestro Dios, todos ustedes Sus siervos, Los que le temen, los pequeños y los grandes». Oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía: «¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina.
Vengan, cantemos con gozo al Señor, Aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. Por cuarenta años me repugnó aquella generación, Y dije: «Es un pueblo que se desvía en su corazón Y no conocen Mis caminos. -»Por tanto, juré en Mi ira: Ciertamente no entrarán en Mi reposo». Vengamos ante Su presencia con acción de gracias; Aclamemos a Él con salmos.
¶Aclamen con júbilo al Señor, toda la tierra; Prorrumpan y canten con gozo, canten alabanzas. Canten alabanzas al Señor con la lira, Con la lira y al son de la melodía. Con trompetas y sonido de cuerno, Den voces ante el Rey, el Señor.
¶Oh Dios, un cántico nuevo te cantaré; Con arpa de diez cuerdas cantaré alabanzas a Ti,
El Señor reinará para siempre, Tu Dios, oh Sión, por todas las generaciones. ¡Aleluya!
Y todos los israelitas, viendo descender el fuego y la gloria del Señor sobre la casa, se postraron rostro en tierra sobre el pavimento y adoraron y alabaron al Señor, diciendo: «Ciertamente Él es bueno; ciertamente Su misericordia es para siempre».
y dijo: «Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos, Porque la sabiduría y el poder son de Él.
tomaron hojas de las palmas y salieron a recibir a Jesús, y gritaban: «¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel».
¡Aleluya! Canten al Señor un cántico nuevo, Y Su alabanza en la congregación de los santos. Alégrese Israel en su Creador; Regocíjense los hijos de Sión en su Rey. Alaben Su nombre con danza; Y canten a Él alabanza con pandero y lira.
Únete al canal de BibliaTodo en tu app favorita: