1 Pedro 1:5 (RV1960)¿Alguna vez te has sentido atrapado, como si un muro de piedra se levantara frente a ti, bloqueando tu camino? Recuerdo una historia, una conversación que cambió mi perspectiva. Juan Wesley, en su peregrinaje, se encontró con un hombre agobiado, con los ojos oscurecidos por la duda y el temor.
«No sé qué haré con todos estos afanes», clamó, con su voz quebrada por la desesperación.
Pero Wesley, con esa sabiduría que solo los ungidos por el Espíritu Santo poseen, le señaló una vaca que curiosamente los observaba desde el otro lado de un muro. «¿Sabes por qué mira por encima del muro?», preguntó.
El hombre, perdido en su tormento, respondió con un simple «no».
Y ahí, con una sencillez divina, Wesley declaró: «Es porque no puede ver a través de él.»
¿Puedes sentir la verdad resonar en tu corazón? Ese muro de temores, de dudas y de aflicciones se alza ante ti, amenazante, pero es solo una ilusión.
Mira más alto, ¡por encima de él! No dejes que tus problemas te cieguen.
Tu fe es el ojo de tu alma; con ella puedes divisar la promesa, la victoria que ya es tuya.
Si sientes que estás a punto de caer, recuerda lo que Pablo escribió a los Filipenses:
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.(Filipenses 4:13)
No permitas que la oscuridad te paralice; Dios está contigo. Su poder es tu escudo, tu fuerza y tu victoria.
La palabra del Señor dice:
Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
Esta no es una promesa vacía: es la promesa del Rey de reyes. El camino puede ser pedregoso, con tormentas que amenazan con derribarte, pero no estás solo.
Aférrate a la fe, que es esa conexión inquebrantable con el cielo, y a la esperanza viva, esa ancla segura en medio de la tempestad. No dejes que la duda te robe la victoria.
Entiende, amado lector, que tus aflicciones son momentáneas, pasajeras. Y al final, serás como el oro probado en el fuego: puro, fuerte, vencedor.
Levanta la mirada. Mira hacia adelante; mira la promesa que hay al otro lado de este valle. Recuerda que tus pies están puestos sobre roca firme y no sobre arena movediza.
Y no olvides nunca:«El fin de vuestra fe es el regreso de Jesús y la salvación de vuestras almas» (E.W.).
Mantén la mirada en lo alto, ¡donde tu victoria te espera!
Porque: El Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
(1 Pedro 5:10)
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que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
Ver CapítuloPor la fe que tienen, Dios los protege con su poder hasta que reciban esta salvación, la cual está lista para ser revelada en el día final, a fin de que todos la vean.
Ver CapítuloY los protege el poder de Dios, por medio de la fe, con miras a la salvación que nos tiene preparada para los últimos tiempos.
Ver Capítuloque sois guardados° por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación, que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero, en lo cual os alegráis grandemente.°
Ver Capítuloque por el poder de Dios habéis sido custodiados, mediante la fe, para la salvación, dispuesta ya a manifestarse en el momento final.
Ver Capítuloque sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está lista para ser manifestada en el tiempo postrero.
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