Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
Sin embargo, ustedes ya no son esclavos del pecado. Ahora son servidores de Dios. Y esto sí que es bueno, pues el vivir sólo para Dios les asegura que tendrán la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, libres de la esclavitud del pecado, han entrado al servicio de Dios. Esto sí les es provechoso, pues el resultado es la vida santa y , finalmente, la vida eterna.
Ver CapítuloMas, ahora que son libres del pecado[40] y hechos esclavos de YAHWEH reciben el beneficio, este consiste en que han sido hechos Kadoshim para YAHWEH, y el resultado es vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora quedaron libres del poder del pecado y se han hecho esclavos de Dios. Ahora hacen las cosas que llevan a la santidad y que dan como resultado la vida eterna.
Ver CapítuloMas aora librados del peccado, y hechos ſieruos à Dios, teneys por vueſtro fruto la ſanificaciõ, y por fin la vida eterna.
Ver CapítuloMas ahora, librados del pecado, y hechos siervos á Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y por fin la vida eterna.
Ver CapítuloMas ahora librados del pecado, y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santidad, y por fin la vida eterna.
Ver CapítuloMas ahora librados del pecado, y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santidad, y por fin la vida eterna.
Ver CapítuloMas ahora, librados del pecado, y hechos siervos á Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y por fin la vida eterna.
Ver CapítuloMas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, libres del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis como vuestra recompensa la santificación, y al fin la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, librados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación y, como fin, la vida eterna,[18]
Ver CapítuloMas ahora, librados del pecado, y hechos siervos a Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin la vida eterna.
Ver CapítuloMas ahora, libertados del pecado, y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santidad, y por fin la vida eterna.
Ver CapítuloMas ahora, libertados del pecado, y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santidad, y por fin la vida eterna.
Ver Capítulopero como ya han sido liberados del pecado y hechos siervos de Dios, el provecho que obtienen es la santificación, cuya meta final es la vida eterna.
Ver CapítuloPero al presente, libres del pecado y esclavos de Dios, fructificáis para la santidad; y el fin, la vida eterna.
Ver CapítuloPero al presente, libres del pecado y esclavos de Dios, fructificáis para la santidad; cuyo fin es la vida eterna.
Ver CapítuloPero al presente, libres del pecado y esclavos de Di-s, fructificáis para la santidad; y el fin, la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, libres del pecado y hechos servidores de Elohim, obtienen el beneficio de una consagración que culmina en vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora que habéis sido liberados del pecado y os habéis puesto al servicio de Dios, cosecháis la santidad que conduce a la vida eterna.
Ver CapítuloMientras que ahora, emancipados del pecado y convertidos en esclavos de Dios, tenéis por fruto vuestro la justificación y, como final, vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación y, como fin, la vida eterna,
Ver CapítuloAhora, en cambio, siendo libres del pecado y sirviendo a Dios, trabajan para su propia santificación, y al final está la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tienen por su fruto la santificación, y como resultado la vida eterna.
Ver CapítuloAhora, en cambio, emancipados del pecado y entrados al servicio de Dios, se van ganando una consagración que lleva a vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, libres del pecado y esclavos de Dios, su fruto es una consagración que desemboca en vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, libres del pecado y hechos esclavos de Dios, tenéis por fruto la santificación y por fin la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, libres del pecado y al servicio de Dios, tenéis como fruto la consagración a Dios y como resultado final la vida eterna.
Ver CapítuloAhora, en cambio, ustedes están libres del pecado y sometidos a Dios: el fruto de esto es la santidad y su resultado, la Vida eterna.
Ver Capítulomas ahora ya, libertados del pecado, pero hechos siervos de Dios, tened vuestro fruto en santificación; y el fin, vida eterna.
Ver Capítulomas ahora ya, libertados del pecado, pero hechos siervos de Dios, tened vuestro fruto en santificación; y el fin, vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, habiendo sido librados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis vuestro fruto para santificación, y al fin, vida eterna.
Ver CapítuloMas ahora, habiendo sido libertados del pecado, y habiendo venido a ser siervos de Dios, tenéis vuestro fruto para santificación, y al fin, vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora han sido liberados del pecado, son siervos de Dios, han sido consagrados a él y tienen como meta la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tienen por su fruto la santificación, y como resultado la vida eterna.
Ver CapítuloPero ahora, liberados del pecado, se han hecho esclavos de Dios. Como resultado, están dedicados sólo a Dios y eso los llevará a la vida eterna.
Ver CapítuloMientras que ahora, emancipados del pecado y convertidos en esclavos de Dios, tenéis por fruto vuestro la justificación y, como final, vida eterna.
Ver CapítuloMas ahora, librados del pecado, y hechos siervos a Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin la vida eterna.
Ver CapítuloPor el contrario, ahora habiendo quedado libres del pecado, y hechos siervos de Dios, cogéis por fruto vuestro la santificación, y por fin la vida eterna.
Ver CapítuloSin embargo, ahora, porque han sido libertados del pecado, pero han llegado a ser esclavos de Dios, tienen su fruto en forma de santidad, y el resultado final vida eterna.
Ver CapítuloEste versículo nos muestra el proceso de transformación que experimenta una persona cuando Él Señor lo saca del lodo cenagoso.
En primer lugar observemos que el versículo nos habla de alguien que fue libertado del pecado, es decir de alguien que era esclavo de Satanás. Y continúa diciendo que luego de esto, nos convertimos en siervos de Dios. Pasamos de ser esclavos del pecado, a ser Libres y doblegar nuestras vidas al Señor voluntariamente.
Y esto tiene como consecuencia una purificación. El Dios que es Santo nos santifica. Para luego concluir con el más alto regalo: ¡La vida Eterna! Cado uno de estos pasos se obtienen a causa del sacrificio del hijo de Dios en la cruz del calvario.
La vida Eterna, la santificación, convertirnos en sus siervos y ser libres del pecado, se lo debemos al Rey de Gloria. Al que se entregó por nosotros. Lo que El hizo por nosotros causara una metamorfosis en nuestra vida y nos llevará de victoria en victoria.
Gracias por las oportunidades que nos has brindado de amar, servir, ayudar, de trabajar y prosperar en este lugar donde vivimos, a donde nos has traído, no para volver atrás sino para conquistar las bendiciones que ya tienes para preparadas por tu santa voluntad.
Gracias Jesús porque tu palabra se cumple y has estado aquí todos los días. Te agradecemos que nada nos ha faltado y porque hemos aprendido a valorar lo que si tenemos y a no perder nuestra paz deseando lo que no necesitamos, Amén.