Mateo 7:11 (RV1960)Tu vida, al igual que la de aquel joven ciego de la antigua leyenda, puede tomar un giro radical y glorioso.
Imagínate vagando perdido, quizás herido y desorientado por los senderos de la vida, sin vislumbrar un futuro brillante, sin entender tu propósito.
¡Pero detente ahí! No estás solo. Al igual que aquel rey con inmensa compasión, el Rey de reyes, Jesús, vio tu necesidad, tu ceguera, tu soledad y tu clamor, y te adoptó con amor inagotable. En Él ya tienes un Padre que ansía transformarte.
De la misma manera en que el rey enseñó al joven cada arte noble y le restituyó su vista, así tu Padre celestial anhela revelarte tesoros escondidos y que descubras la verdadera luz que hay en ti, pues fuiste creado para reflejar la imagen de Dios. Esto no es un simple acomodo, es el inicio de la increíble historia que está siendo escrita para ti. Es vivir la profunda alegría de ser hijo, de formar parte de la familia eterna.
Ahora, piensa esto: ¿cuánto más no anhelará un Padre perfecto darte bendiciones insondables? Cristo dejó esto muy claro cuando pronunció estas palabras: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
(Mateo 7:11). Tus peticiones no caen en oídos sordos, porque Él quiere derramar lo mejor sobre sus hijos y deleitarte, más allá de lo imaginable.
¡Deja que tu fe despierte! Empieza a pedir sin reservas al que es Todopoderoso; busca aquello que Él, en su inmensa gracia, ha preparado para ti, no conforme a tus limitaciones, sino conforme a Efesios 3:20: Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros
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Recuerda que tu viaje tiene el propósito de manifestar la grandeza de un Rey y Padre amoroso, quien prometió: Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces
(Jeremías 33:3). Llama ahora con fe y ¡atrévete a vivir esa aventura sorprendente que Dios ha diseñado para ti!
Confía en Él y mira las maravillas que aún están por suceder en tu vida.
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Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Ver CapítuloAsí que si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará buenos regalos a quienes le pidan.
Ver CapítuloPues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!
Ver CapítuloPues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre celestial dará cosas buenas a los que le piden!
Ver CapítuloPues si vosotros, que sois malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿con cuánta más razón vuestro Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le piden?
Ver CapítuloPues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en el cielo dará buenas cosas a los que le pidan?
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