2 Samuel 1:11 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual11-16 Una vez más, David le preguntó: —¿De dónde dices que eres? Él respondió: —Soy hijo de un amalecita que vino a vivir en Israel. Entonces David le dijo: —¿Y cómo te atreviste a matar a quien Dios eligió como rey de su pueblo? Tú mismo reconoces tu culpa al decir: “Yo maté al elegido de Dios”. Enseguida le ordenó David a uno de sus oficiales que matara al amalecita, y el oficial lo mató. Después de eso, David y sus hombres rompieron su ropa para mostrar su tristeza por la muerte de Saúl y Jonatán, y se echaron a llorar. Luego ayunaron y estuvieron muy tristes, pues también habían muerto muchos soldados israelitas. Tingnan ang kabanataHigit pang mga bersyonBiblia Reina Valera 196011 Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. Tingnan ang kabanataBiblia Nueva Traducción Viviente11 Al escuchar las noticias, David y sus hombres rasgaron sus ropas en señal de dolor. Tingnan ang kabanataBiblia Católica (Latinoamericana)11 David rasgó su ropa, y todos los que estaban con él hicieron lo mismo. Tingnan ang kabanataLa Biblia Textual 3a Edicion11 Entonces David asiendo sus vestidos, los rasgó, y lo mismo hicieron todos los hombres que estaban con él. Tingnan ang kabanataBiblia Serafín de Ausejo 197511 David echó mano a sus vestidos y los rasgó; y lo mismo hicieron todos los que estaban con él. Tingnan ang kabanataBiblia Reina Valera Gómez (2023)11 Entonces David trabando de sus vestiduras, las rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. Tingnan ang kabanata |
Luego David les dijo a Joab y a todos los que estaban con él: «En señal de tristeza, rompan la ropa que llevan puesta y vístanse con ropas ásperas, y lloren por Abner». Abner fue enterrado en Hebrón. El día que lo enterraron, el rey David iba adelante del grupo. Toda la gente lloraba mucho, y también el rey lloraba sin consuelo ante la tumba de Abner. Y decía: «¡Abner no merecía morir así! ¡Bien pudo haber escapado! ¡También pudo haberse defendido! En cambio, ¡murió asesinado!» La gente no dejaba de llorar,