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1 Samuel 15:3 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Ahora, pues, vete a derrotar a Amalec y condénalo al anatema con cuanto le pertenezca, sin sentir compasión de él. Darás muerte a todos, hombres y mujeres, adolescentes y niños de pecho, bueyes y ovejas, camellos y asnos'.

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Biblia Reina Valera 1960

3 Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Ve ahora y destruye por completo a toda la nación amalecita: hombres, mujeres, niños, recién nacidos, ganado, ovejas, cabras, camellos y burros”».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Anda pues a castigar a Amalec y lanza el anatema sobre todo lo que le pertenece. No tendrás piedad de él, darás muerte a los hombres, a las mujeres, a los niños, a los bueyes y corderos, a los camellos y burros'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Ve ahora y ataca a Amalec; consagrad al exterminio todo lo suyo sin tenerle compasión. Harás morir desde el hombre hasta la mujer, desde el niño hasta el lactante, a buey y oveja, camello y asno.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruiréis en él todo lo que tuviere: y no te apiades de él; mata hombres y mujeres, niños, y aun los de pecho, bueyes y ovejas, camellos y asnos.

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1 Samuel 15:3
20 Mga Krus na Reperensya  

Timná fue concubina de Elifaz, hijo de Esaú, y dio a luz para Elifaz a Amalec. Éstos fueron los hijos de Adá, mujer de Esaú.


Él me preguntó: '¿Quién eres tú?'. Y le respondí: 'Soy amalecita'.


Yahveh dijo entonces a Moisés: 'Escribe esto en el libro para recuerdo, y di a Josué que yo borraré totalmente la memoria de Amalec de debajo de los cielos'.


No te postrarás ante ellas, ni las servirás; porque yo, Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso que castigo en los hijos la falta de los padres hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que me odian,


Después vio a Amalec y pronunció este oráculo: 'Amalec es el primero de los pueblos, pero su porvenir va derecho a la ruina'.


Ahora pues, matad a todos los niños varones y a toda mujer que ha conocido varón, que haya cohabitado con él.


Se apoderó de ella y de su rey, así como de todas sus ciudades, a las que pasó a filo de espada y las entregó al anatema con todos sus habitantes, sin dejar supervivientes, como había hecho con Hebrón y Libná y con sus reyes.


Se mostró valiente, derrotó a Amalec y salvó a Israel de los que lo devastaban.


Yahveh te envió por este camino y te dio esta orden: 'Ve y consagra al anatema a estos pecadores, los amalecitas, y hazles la guerra hasta aniquilarlos'.


Pero Saúl y el ejército dejaron con vida a Agag y lo más selecto del ganado mayor y menor, a los animales cebados, a los corderos y todo lo que tenía valor. No quisieron consagrarlo al anatema. Sólo dedicaron al anatema lo vil y despreciable.


Y Saúl, por su parte, pasó a filo de espada a Nob, la ciudad de los sacerdotes: hombres y mujeres, muchachos y niños de pecho, bueyes, asnos y ovejas cayeron al filo de espada.


David saqueaba estas tierras, sin dejar con vida ni a hombres ni a mujeres, y se apoderaba de ovejas, de ganado vacuno, de asnos, de camellos y de vestidos. Cuando volvía, se presentaba a Aquís.


David los batió desde el alba hasta el atardecer de aquel día. Ninguno de ellos se salvó, a excepción de cuatrocientos jóvenes, que montaron en camellos y huyeron.


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