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Juan 3:2 - Nueva Biblia Española (1975)

2 Este fue a verlo de noche y le dijo: Señor mío, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, pues nadie puede realizar las señales que tú estás realizando si Dios no está con él.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Una noche, fue a hablar con Jesús: —Rabí —le dijo—, todos sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos. Las señales milagrosas que haces son la prueba de que Dios está contigo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie puede hacer señales milagrosas como las que tú haces, a no ser que Dios esté con él.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Éste vino a Él de noche, y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que Tú haces, si no está Dios con Él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Éste fue de noche a ver a Jesús y le dijo: ' Rabbí, nosotros lo sabemos: tú has venido de parte de Dios en calidad de maestro. Porque nadie puede hacer esas señales que tú haces, si Dios no está con él'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Este vino a Jesús de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios por maestro; pues nadie puede hacer los milagros que tú haces, si no está Dios con él.

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Juan 3:2
30 Mga Krus na Reperensya  

La mujer dijo a Elías: ¡Ahora reconozco que eres un profeta y que la palabra del Señor que tú pronuncias se cumple!


Escúchenme los entendidos en derecho, el pueblo que lleva mi ley en el corazón: no teman la afrenta de los hombres, no desmayen por sus oprobios:


El rey Sedecías juró en secreto a Jeremías: ¡Vive el Señor, que nos dio la vida!, que no te mataré ni te entregaré en poder de estos hombres que te persiguen a muerte.


Le enviaron a sus discípulos con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios con verdad; además, no te importa de nadie, porque tú no miras lo que la gente sea.


que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame 'señor mío'.


Ustedes, en cambio, no se dejen llamar 'señor mío', pues su maestro es uno solo y ustedes todos son hermanos;


Se acercaron y le dijeron: Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie, porque tú no miras lo que la gente sea. No, enseñas de verdad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar tributo al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?


Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó: ¿Qué buscáis? Le contestaron: Señor (que equivale a 'Maestro'), ¿dónde vives?


pero si las realizo, aunque no me crean a mi, crean a las obras; así sabrán de una vez que el Padre está identificado conmigo y yo con el Padre.


A pesar de tantas señales como llevaba realizadas delante de ellos, se negaban a darle su adhesión;


¿No crees que yo estoy identificado con el Padre y el Padre conmigo? Las exigencias que yo propongo no las propongo como cosa mía, es el Padre, que, viviendo en mí, realiza sus obras.


Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora las han visto delante y, Sin embargo, nos han tenido odio lo mismo a mí que a mi Padre.


Esto hizo Jesús como principio de las señales en Cana de Galilea; manifestó su gloria, y sus discípulos le dieron su adhesión.


Le dice Jesús: María. Ella se volvió y le dijo en su lengua: Señor mío (que equivale a 'Maestro').


Fueron después adonde estaba Juan y le dijeron: Maestro, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, y de quien tú diste testimonio, resulta que éste está bautizando y todos acuden a él.


Mientras tanto sus discípulos le insistían: Maestro, come,


Pero el testimonio en que yo me apoyo vale más que el de Juan, pues las obras que el Padre me ha encargado llevar a término, ésas obras que estoy haciendo, me acreditan como enviado del Padre;


Solía seguirlo mucha gente, porque percibían las señales que realizaba con los enfermos.


Entre la gente, sin embargo, muchos le dieron su adhesión y decían: Cuando venga el Mesías, ¿va a realizar más señales de las que éste ha realizado?


Algunos de los fariseos comentaban: Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no guarda el sábado. Otros, en cambio, decían: ¿Cómo puede un hombre, siendo pecador, realizar semejante señales? Y estaban divididos.


Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.


Escúchenme, israelitas: Les hablo de Jesús el Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante ustedes, realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocen.


y la mayoría de los hermanos, alentados por mi prisión a confiar en el Señor, se atreven mucho más a exponer el mensaje sin miedo.


Gedeón escogió a diez de sus sirvientes e hizo lo que le había mandado el Señor; pero no atreviéndose a hacerlo de día por miedo a sus familiares y a la gente del pueblo, lo hizo por la noche.


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