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Santiago 1:17 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

17 Toda dádiva buena, todo don perfecto viene de arriba, descendiendo del Padre de las lumbres, en quien no hay mudanza, ni sombra de variación.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 son las cosas buenas y los dones perfectos los que proceden de lo alto y descienden del Padre que es luz; allí no retornan las noches ni pasan las sombras.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay cambio ni sombra de variación.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Toda buena dádiva y todo don perfecto son de arriba, descienden del Padre de los astros, en quien no hay fases ni períodos de sombra.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

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Santiago 1:17
62 Mga Krus na Reperensya  

Si, pues, vosotros, siendo males, sabéis hacer dádivas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden.


Si, pues, vosotros, estando malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre celestial dará espíritu santo a los que le ruegan?


Era la luz verdadera que alumbra todo hombre, al venir al mundo.


Respondió Juan: Nada puede recibir un hombre, si no le fuere dado del cielo.


Respondió Jesús: En verdad, en verdad te lo digo: si uno no fuese engendrado de arriba no puede ver el reino de Dios.


De nuevo, pues, Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en la obscuridad, mas tendrá la luz de la vida.


Oyendo estas cosas se calmaron y glorificaron a Dios diciendo que también a los gentiles dio Dios la conversión para vida.


A éste Dios lo ensalzó por jefe y salvador con su diestra (2:33) para dar a Israel conversión y remisión de pecados.-


porque el sueldo del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.


Porque ¿quién te distingue? ¿qué tienes que no lo hayas recibido? Si también lo recibiste ¿por qué alabarte como si no lo hubieses recibido?


Porque el Dios que dijo que de las tinieblas resplandeciese la luz, es quien resplandeció en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en persona de Jesu-Cristo.


siendo alumbrados los ojos de vuestro corazón para saber cuál es la esperanza de su vocación, y cuál la riqueza de la gloria de su herencia en los santos,


En efecto por la gracia habéis sido salvados por la fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios,


puesto que os fué concedido por Cristo no sólo el creer en él, sino también el padecer por él,


el solo que tiene inmortalidad, que habita luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver, a quien sea honra y potencia eterna. Amén.


Jesu-Cristo ayer y hoy es el mismo y por siglos (c. 1:11-12).


Si alguno de vosotros carece de sabiduría, pídala a Dios que da a todos liberal-mente y sin reprochar, y le será dada.


No es ésa la sabiduría que desciende de arriba, sino terrena, animal demoníaca,.


Mas la sabiduría de arriba es primeramente pura después pacífica, modesta, tratable, llena de misericordia y de frutos buenos, imparcial, no fingida.


Y es éste el mensaje que hemos oído de él y os anunciamos: que Dios es luz y en él no hay ningunas tinieblas.


En esto está el amor, no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó y envió a su hijo propiciación por nuestros pecados.


Y la ciudad no tiene necesidad del sol ni de la luna para alumbrarla, porque la gloria de Dios la alumbró, y su luminar es el Cordero.


Y no habrá más noche, y no tienen necesidad de lámpara, ni de luz de sol, porque el Señor Dios los alumbrará, y reinarán por los siglos de los siglos.


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