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Mateo 26:58 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

58 Pedro le seguía de lejos, hasta el atrio del sumo sacerdote; y entrando, estaba sentado con los alguaciles para ver el fin.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

58 Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

58 Mientras tanto, Pedro lo siguió de lejos y llegó al patio del sumo sacerdote. Entró, se sentó con los guardias y esperó para ver cómo acabaría todo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

58 Pedro lo iba siguiendo de lejos, hasta llegar al palacio del sumo sacerdote. Entró en el patio y se sentó con los policías del Templo, para ver en qué terminaba todo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

58 Y Pedro lo seguía de lejos, hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los guardianes para ver el fin.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

58 Pedro lo iba siguiendo de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; entró allí dentro y se sentó con los criados, para ver en qué terminaba aquello.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

58 Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los siervos, para ver el fin.

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Mateo 26:58
10 Mga Krus na Reperensya  

Entonces fueron convocados los principales sacerdotes y los ancianos en el atrio del sumo sacerdote, el dicho Caifas,


Ponte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que te entregue el adversario al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.


Después de prenderle, le llevaron a la casa del sumo sacerdote, y Pedro seguía de lejos.


Estaba Simón Pedro en pie y calentándose. Dijéronle, pues: ¿No eres tú también de los discípulos de él? El negó, y dijo: No lo soy.


Cuando pues le vieron, los principales sacerdotes y los alguaciles gritaron, diciendo: ¡Crucifícale 1 ¡Crucifícale! Díceles Pilato: Tomadle vosotros y crucificadle, pues yo no hallo en él causa.


Oyeron los fariseos a la gente susurrando de él estas cosas. Y los fariseos y los sumo sacerdotes enviaron alguaciles para que le prendiesen.


Vinieron pues los alguaciles a los principales sacerdotes y fariseos, y éstos le dijeron: ¿Por qué no le habéis traído?


Pero llegados, los alguaciles no los hallaron en la cárcel; volviéndose dieron informes.


Entonces se fué el capitán con los alguaciles, y trájolos, no con violencia, porque temían al pueblo, que los apedrease.


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