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Lucas 7:38 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

38 y puesta detrás a los pies de él, llorando comenzó a regar con sus lágrimas los pies de él, y con los cabellos de su cabeza los enjugaba, y besaba los pies de él y los ungía con el perfume.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

38 Llorando, se arrodilló detrás de él a sus pies. Sus lágrimas cayeron sobre los pies de Jesús, y ella los secó con sus cabellos. No cesaba de besarle los pies y les ponía perfume.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

38 y se puso a llorar. Sus lágrimas empezaron a regar los pies de Jesús y ella trató de secarlos con su cabello. Luego le besaba los pies y derramaba sobre ellos el perfume.

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La Biblia Textual 3a Edicion

38 y situándose detrás, llorando a sus pies, comenzó a regar sus pies con las lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, y besaba fervientemente sus pies y los ungía con el perfume.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

38 y, poniéndose detrás de él, a sus pies, y llorando, comenzó a bañárselos con lágrimas y con sus propios cabellos se los iba secando; luego los besaba y los ungía con el perfume.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

38 y estando detrás de Él a sus pies, llorando, comenzó a regar sus pies con lágrimas, y los enjugaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.

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Lucas 7:38
25 Mga Krus na Reperensya  

Bienaventurados los afligidos porque ellos serán consolados.


Y saliendo fuera, Pedro lloró amargamente.


Bienaventurados vosotros los hambrientos ahora porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora porque reiréis.


Y he aquí una mujer de la ciudad, la cual era pecadora, habiendo sabido que estaba a la mesa, en la casa del fariseo, trayendo un vaso de alabastro lleno de perfume,


Viendo esto, el fariseo que le había convidado, dijo en sí mismo: Este, si fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora.


Era María la que ungió al Señor con perfume, y enjugó sus pies con sus cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.


Sentid vuestra miseria, afligios y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro y vuestra alegría en tristeza.


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