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Lucas 7:2 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

2 Un centurión tenía a un siervo enfermo que iba a fallecer, el cual le era apreciado.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

2 Y el siervo de un centurión, a quien este quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 En ese tiempo, un apreciado esclavo de un oficial romano estaba enfermo y a punto de morir.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Había allí un capitán que tenía un sirviente muy enfermo al que quería mucho, y que estaba a punto de morir.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Y el siervo de cierto centurión, a quien éste estimaba mucho, estaba enfermo y a punto de morir.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Un centurión tenía enfermo y a punto de morir un criado por el que sentía una gran estima.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Y el siervo de un centurión, a quien este tenía en estima, estaba enfermo y a punto de morir.

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Lucas 7:2
24 Mga Krus na Reperensya  

El centurión y los que con él guardaban a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que sucedieron, fueron muy espantados, diciendo: Verdaderamente hijo de un Dios era éste.


Viendo lo sucedido, el centurión glorificó a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.


Después que acabó todas sus palabras a los oídos del pueblo, Jesús entró en Capernaum.


Al oír hablar de Jesús envió a él ancianos de los judíos, rogándole que viniese a salvar a su siervo.


porque tenía una hija única, como de doce años de edad, y ella se estaba muriendo. Al ir, la gente lo apretaba.


Había en Cesárea un varón, por nombre Cornelio, centurión de la compañía llamada la italiana,


Y cuando se fué el ángel que le hablaba, Cornelio llamando a dos de sus criados y a un soldado piadoso de los que estaban a sus órdenes,


i; Oyéndolo, el centurión se fué al tribuno, y dióle aviso, diciendo: ¿Qué vas a hacer?, porque este hombre es romano.


y llamando a uno de los centuriones Pablo dijo: Lleva este joven al tribuno, porque tiene algo que anunciarle.


Cuando fué decidido embarcarnos para Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta.


y al otro día fuimos desembarcados en Sidón. Y Julio, tratando humanamente a Pablo, permitió que fuese a algunos amigos y se proveyese de lo necesario.


Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo los estorbó en su designio y mandó que los que pudiesen nadar, echándose los primeros al agua, saliesen a la tierra


Siervos, obedeced en todo a los amos según la carne, no sirviendo al ojo, como agra dando a hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo al Señor.


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