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Lucas 12:37 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

37 Felices aquellos siervos a los cuales el amo al venir hallare velando. En verdad os digo que se ceñirá y les hará ponerse a la mesa y pasando les servirá.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

37 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

37 Los siervos que estén listos y a la espera de su regreso serán recompensados. Les digo la verdad, él mismo les indicará dónde sentarse, se pondrá el delantal y les servirá mientras están a la mesa y comen.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

37 Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada. Yo les aseguro que él mismo se pondrá el delantal, los hará sentar a la mesa y los servirá uno por uno.

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La Biblia Textual 3a Edicion

37 Bienaventurados aquellos siervos a quienes, cuando venga su señor, los halle° velando. De cierto os digo que se ceñirá y los reclinará a la mesa, y pasando, les servirá.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

37 Dichosos aquellos criados a quienes el señor, al volver, los encuentre velando. Os lo aseguro: él también se ceñirá la cintura, los hará ponerse a la mesa y se acercará a servirles.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

37 Bienaventurados aquellos siervos a quienes el señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá y les servirá.

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Lucas 12:37
25 Mga Krus na Reperensya  

Velad, pues, porque no sabéis a qué hora el señor vuestro viene.


Y vosotros sed semejantes a hombres que esperan a su señor, cuando volverá de las bodas, para que al venir y llamar él, en seguida le abran.


Feliz aquel siervo al cual llegando su señor hallare haciéndolo así.


Al contrario, ¿no le dirá? Aderézame de qué cenar; y ciñéndote sírveme mientras que coma y beba, y después de esto comerás y beberás tú.


Velad, pues, en todo tiempo, orando que seáis juzgados dignos de escapar a todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del hijo del hombre.


¿Quién, pues, es mayor el que se pone a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se pone a la mesa? Mas yo soy en medio de vosotros como el que sirve.


Si alguien me sirviere, sígame, y donde estoy yo, allí estará también mi servidor, y si alguien me sirviere, le honrará el Padre.


Mas como está escrito (Is. 64:4): Las cosas que el ojo no vio y la oreja no oyó ni al corazón del hombre subió, las que Dios aparejó para los que lo aman,


Para mí, en efecto, el vivir es Cristo y el morir ganancia;


Soy constreñido de ambos lados, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, lo que es mucho mejor;


Así pues os será ricamente procurada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesu-Cristo.


Por eso, amados, aguardando estas cosas, procurad ser hallados por él inmaculados e irreprensibles en paz,


Y oí una voz del cielo que decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que en el Señor mueren desde ahora, sí, dice el Espíritu, para que se descansen de sus penas, porque sus obras siguen con ellos. (Fil. 1:23.)


He aquí, vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus ropas para que no ande desnudo y no se vea su vergüenza.


Al que venciere le haré sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí, y me senté con mi Padre en su trono.


porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a las fuentes de aguas corrientes. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos (Isa. 25-8).


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