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Juan 6:51 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

51 Yo soy el pan viviente, el que del cielo descendió. Si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne que yo daré por la vida del mundo.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Todo el que coma de este pan vivirá para siempre; y este pan, que ofreceré para que el mundo viva, es mi carne».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

51 Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Y ciertamente, el pan que Yo daré por la vida del mundo es mi carne.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

51 Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: quien coma de este pan vivirá eternamente; pues el pan que yo daré es mi carne, por la vida del mundo'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

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Juan 6:51
30 Mga Krus na Reperensya  

así como el hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir, y dar su vida en rescate por muchos.


Y tomando pan, después de dar gracias, lo partió, y dióles, diciendo: Este es mi cuerpo, dado por vosotros. Haced esto para mi conmemoración.


Y el Verbo vino a ser carne, y habitó entre nosotros, y contemplamos la gloria de él, como la gloria de unigénito de padre, lleno de gracia y de verdad (Ex. 34:6).


Al día siguiente, Juan ve a Jesús que viene a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que lleva el pecado del mundo.


y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?


Y nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el hijo del hombre que está en el cielo.


Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el hijo del hombre,


Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su hijo, al unigénito, para que todo el que confía en él no perezca, sino que tenga vida eterna,


El que cree en el hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al hijo no verá vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él. A


En verdad, en verdad os digo que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna, y no viene a juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.


porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da vida al mundo.


Díjoles Jesús: Yo soy el pan de la vida. El que a mí viene, no tendrá hambre y el que cree en mí no tendrá sed jamás.


Murmuraban, pues de él, los judíos, porque dijo: Yo soy el pan que descendió del cielo,


En verdad, en verdad os digo: El que cree en mí tiene vida eterna.


Este es el pan que desciende del cielo, para que alguno coma de él, y no muera.


El que cree en mí, como dijo la Escritura, correrán de su interior ríos de agua viva (cf. 4: 14).


como que Dios estaba reconciliando en Cristo consigo al mundo, no imputándoles las faltas de ellos, y poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación.


Al que no conoció pecado, por nosotros le hizo pecado, para que nosotros viniésemos a ser justicia de Dios en él.


y andad en amor como también el Cristo os amó y se entregó a sí mismo por nosotros en ofrenda y sacrificio a Dios en olor de perfume (Ex. 29:18).


Maridos, amad a vuestras mujeres como también el Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella


que se dio a sí mismo por nosotros para que nos librase de toda iniquidad y se purificase a sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras (Deut. 7:6).


entrada que nos inauguró, vía nueva y viva, por el velo, esto es, por su carne,


al cual allegándoos a piedra viva, desechada por los hombres, pero cerca de Dios escogida, preciosa,


Y él es propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por todo el mundo.


En esto está el amor, no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó y envió a su hijo propiciación por nuestros pecados.


Y nosotros hemos visto, y testificamos que el Padre ha enviado al hijo por salvador del mundo.


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