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Juan 17:3 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

3 Pues ésta es la vida eterna que te conozcan a ti al único verdadero Dios y al que enviaste, Jesucristo.

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Biblia Reina Valera 1960

3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Y la manera de tener vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste a la tierra.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Y ésta es la vida eterna: conocerte a ti, único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesús, el Cristo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesús el Mesías, a quien enviaste.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Pues ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que enviaste, Jesucristo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.

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Juan 17:3
52 Mga Krus na Reperensya  

El que recibiere en mi nombre a uno de tales niños, a mí recibe, y el que me recibiere, no me recibe a mí, sino al que me envió.


y díjoles: el que recibiere a este niño en mi nombre, a mí me recibe y el que me recibiere recibe al que me envió. El más pequeño, pues, que está entre todos vosotros es grande.


¿a aquel que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Blasfemas, porque dije: hijo de Dios soy?


Yo sabía que siempre me oyes, mas a causa de la muchedumbre la presente lo dije para que ellos crean que tú me enviaste.


pero el consolador, el Espíritu santo, que enviará el Padre en mi nombre, él os enseñará todas las cosas. Y os recordará todas las que os dije.


Como me enviaste al mundo, yo también los envié al mundo,


para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en tí, para que también ellos en nosotros uno sean, para que el mundo crea que tú me enviaste.


yo en ellos, y tú en mí para que sean hechos perfectamente uno, y para que el mundo conozca que tú me enviaste y los amaste como me amaste.


Padre justo, el mundo no te conoció, mas yo te conocí, y ellos conocieron que tú me enviaste,


Porque las palabras que me diste, les he dado, y ellos las recibieron y conocieron verdaderamente que de ti salí, y creyeron que tú me enviaste.


porque Dios no envió a su hijo al mundo para que juzgue el mundo, sino para que por medio de él sea salvado el mundo.


El pues a quien Dios envió las palabras de Dios habla, no es pues por medida que Dios da el Espíritu.


¿Cómo podéis creer, vosotros, que recibís gloria los unos de los otros, y la gloria no buscáis que viene del solo Dios?


Como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, así el que me come, él también vivirá por mí.


yo lo conozco, porque de parte de él soy, y aquél me envió.


Decíales pues: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis ni a mi Padre. Si me conocieseis, a mi Padre también conocierais.


Estad alertos justamente, y no pequéis. Algunos no tienen conocimiento de Dios, para vergüenza os lo digo.


Acerca del comer de lo sacrificado a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que ningún Dios hay sino uno;


Porque el Dios que dijo que de las tinieblas resplandeciese la luz, es quien resplandeció en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en persona de Jesu-Cristo.


de conocerle a él, y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos, conformándome a su muerte


mas luego también reputo todo por pérdida a causa de lo excelente que es el conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por el cual fui despojado de todas las cosas, y las tengo por basura a fin de ganar a Cristo,


porque ellos mismos anuncian cuál entrada tuvimos a vosotros, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios para servir a un Dios viviente y verdadero,


con llama de fuego, haciendo justicia contra los que no conocen a Dios y no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesu-Cristo,


Por consiguiente, hermanos santos, partícipes de vocación celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra confesión, Jesús Cristo


gracia a vosotros y paz sea multiplicada en el conocimiento de Dios y de Jesús Señor nuestro,


como su divino poder nos ha dado todo lo que importa a la vida y a la piedad por el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y virtud,


Estas cosas pues subsistiendo en vosotros y abundando, no os constituyen ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesu-Cristo.


y la vida fué manifestada, y hemos visto y testificamos y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba cerca del Padre y nos fué manifestada;


lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos también a vosotros para que también vosotros tengáis comunión con nosotros, y nuestra comunión es con el Padre y con su hijo, Jesu-Cristo.


Todo el que niega al Hijo tampoco tiene al Padre, y el que confiesa al Hijo tiene también al Padre.


Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha; el que no es de Dios no nos escucha. De esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.


Y sabemos que el hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al verdadero y estamos en el verdadero, en el hijo de él, Jesu-Cristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.


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