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Juan 12:3 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

3 María, pues, tomando una libra de perfume de nardo puro de mucho precio, ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos, y la casa fué llenada del olor del perfume.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

3 Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Entonces María tomó un frasco con casi medio litro de un costoso perfume preparado con esencia de nardo, le ungió los pies a Jesús y los secó con sus propios cabellos. La casa se llenó de la fragancia del perfume.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 María, pues, tomó una libra de un perfume muy caro, hecho de nardo puro, le ungió los pies a Jesús y luego se los secó con sus cabellos, mientras la casa se llenaba del olor del perfume.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Y Miriam, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho valor, ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos,° y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 María, tomando una libra de perfume auténtico de nardo, de mucho precio, ungió los pies de Jesús y se los enjugó con los cabellos. La casa se llenó del aroma del perfume.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó de la fragancia del ungüento.

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Juan 12:3
16 Mga Krus na Reperensya  

de una cosa hace falta, y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.


No ungiste con aceite mi cabeza, mas ella con perfume me ungió los pies.


Era María la que ungió al Señor con perfume, y enjugó sus pies con sus cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.


Y después de decir esto, fué, y llamó a María su hermana, secretamente, diciendo: El maestro está aquí y te llama.


María, pues, cuando llegó a donde estaba Jesús, viéndole cayó a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano.


Vino también Nicodemo, el que vino a Jesús de noche al principio (c. 3), trayendo una mixtura de mirra y áloes como cien libras.


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