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Juan 10:36 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

36 ¿a aquel que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Blasfemas, porque dije: hijo de Dios soy?

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

36 ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

36 ¿por qué ustedes me acusan de blasfemar cuando digo: “Soy el Hijo de Dios”? Después de todo, el Padre me separó y me envió al mundo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

36 Y yo, que fui consagrado y enviado al mundo por el Padre, ¿estaría insultando a Dios al decir que soy el Hijo de Dios?

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La Biblia Textual 3a Edicion

36 ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Blasfemas, porque dije: Soy Hijo de Dios?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

36 ¿cómo decís vosotros, de aquel a quien el Padre ha consagrado y enviado al mundo: 'Tú blasfemas', porque he dicho: 'Soy Hijo de Dios?'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

36 ¿a quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Yo soy el Hijo de Dios?

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Juan 10:36
39 Mga Krus na Reperensya  

Ha confiado en Dios; líbrele ahora, si le quiere, pues dijo: De un Dios soy hijo.


El centurión y los que con él guardaban a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que sucedieron, fueron muy espantados, diciendo: Verdaderamente hijo de un Dios era éste.


Respondióle el ángel: Un soplo santo vendrá sobre ti, y una fuerza del Altísimo te hará sombra, por lo cual también lo santo que de ti nace, será llamado hijo de Dios.


Si dijo dioses a aquellos a quienes la palabra de Dios vino -y no puede ser anulada la Escritura -


Como me enviaste al mundo, yo también los envié al mundo,


para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en tí, para que también ellos en nosotros uno sean, para que el mundo crea que tú me enviaste.


Porque las palabras que me diste, les he dado, y ellos las recibieron y conocieron verdaderamente que de ti salí, y creyeron que tú me enviaste.


Respondieron los judíos: Nosotros tenemos ley, y según la ley debe morir porque se hizo a sí mismo hijo de Dios.


Y respondió Tomás y díjole: ¡Señor mío y Dios mío!


Estas están escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en el nombre de él.


porque Dios no envió a su hijo al mundo para que juzgue el mundo, sino para que por medio de él sea salvado el mundo.


El pues a quien Dios envió las palabras de Dios habla, no es pues por medida que Dios da el Espíritu.


No puedo yo hacer nada de por mí mismo. Como oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la del que me envió.


Trabajad no por el alimento que perece, sino por el que permanece para vida eterna la cual el hijo del hombre os dará, porque a éste selló: el Padre, que es Dios.


porque he descendido del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.


Como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, así el que me come, él también vivirá por mí.


y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Cristo, el santo de Dios .


Díjoles pues Jesús: Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo de Dios salí y heme aquí, porque no es de mí mismo que he venido, sino que él me envió.


declarado hijo de Dios con poder, según el espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, Jesu-Cristo nuestro Señor,


porque lo imposible a la ley en cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su propio hijo en semejanza de carne de pecado, y por el pecado condenó al pecado en la carne


cuyos son los padres y de los cuales es el Cristo por lo que es según la carne. El que es sobre todo sea Dios bendito por los siglos de los siglos! Amén.


mas cuando vino el cumplimiento del tiempo, envió Dios al hijo de él nacido de mujer, nacido bajo la ley,


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