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Hechos 9:40 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

40 Y haciendo salir a todos, Pedro, poniéndose de rodillas, oró, y volviéndose al cuerpo dijo: ¡Tabitha! levántate. Y ella abrió sus ojos, y viendo a Pedro se sentó, í

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Biblia Reina Valera 1960

40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

40 Pero Pedro les pidió a todos que salieran del cuarto; luego se arrodilló y oró. Volviéndose hacia el cuerpo, dijo: «¡Tabita, levántate!». ¡Y ella abrió los ojos! Cuando vio a Pedro, ¡se sentó!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

40 Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas y oró. Luego se volvió al cadáver y dijo: 'Tabita, levántate.

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La Biblia Textual 3a Edicion

40 Entonces Pedro, sacando a todos, y puesto de rodillas,° oró; y volviéndose hacia el cuerpo, dijo: ¡Tabitá, levántate! Y ella abrió sus ojos, y viendo a Pedro, se incorporó.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

40 Pedro hizo salir fuera a todos. Luego, puesto de rodillas, oró y, vuelto al cadáver, dijo: 'Tabitá, levántate'. Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió sus ojos, y viendo a Pedro, se incorporó.

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Hechos 9:40
14 Mga Krus na Reperensya  

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrando la puerta, ora a tu Padre en lo secreto, y tu Padre que ve en lo secreto te lo devolverá en lo público (Cf. 10:27).


Cuando fué echado fuera el gentío entró y la tomó de la mano y ella fué despertada.


Viendo Jesús que se agolpaba mucha gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te lo marido: Sal de él, y no entres más en él.


Y él se alejó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, oraba


Y tomándola de la mano llamó a gran voz: Niña, despiértate,


y después de decir estas cosas poniéndose de rodillas con todos ellos oró.


Cuando aconteció que hubimos acabado los días, al salir íbamos acompañándonos todos con mujeres y niños hasta fuera de la ciudad, y poniéndonos de rodillas en la playa oramos.


Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, atacado de fiebre y de disentería, al cual entró Pablo y orando, le impuso las manos y le sanó.


Y puesto de rodillas clamó a gran voz: ¡Señor! no les imputes este pecado. Y diciendo esto adormecióse.


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