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Hechos 13:43 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

43 Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, los cuales hablándoles, les persuadían a permanecer en la gracia de Dios.

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Biblia Reina Valera 1960

43 Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

43 Muchos judíos y devotos convertidos al judaísmo siguieron a Pablo y a Bernabé, y ambos hombres los exhortaban a que continuaran confiando en la gracia de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

43 Y cuando se dispersó la asistencia, muchos judíos y de los que temen a Dios les siguieron. Pablo y Bernabé continuaron conversando con ellos, y los exhortaban a perseverar en la gracia de Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

43 Y disuelta la reunión, muchos de los judíos y de los prosélitos que adoran a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé, los cuales, hablando con ellos, los persuadían a permanecer fieles a la gracia de Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

43 Y disuelta la reunión, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos acompañaron a Pablo y a Bernabé, los cuales, conversando con ellos, trataban de persuadirles a mantenerse fieles a la gracia de Dios.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

43 Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los religiosos prosélitos siguieron a Pablo y a Bernabé; quienes hablándoles, les persuadían a que permaneciesen en la gracia de Dios.

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Hechos 13:43
39 Mga Krus na Reperensya  

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un solo prosélito, y cuando está hecho, lo hacéis hijo del Gehena, dos veces más que vosotros.


el cual, al llegar y ver la gracia de Dios, regocijóse, y los exhortaba a todos a quedarse fieles al Señor con el propósito del corazón,


mas los judíos instigaron a las mujeres devotas las distinguidas y a los principales de la ciudad y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio.


afirmando las almas de los discípulos, y exhortándolos a permanecer en la fe y que a través de muchas aflicciones, es menester que entremos en el reino de Dios.


Bastante tiempo pues pasaron, hablando con confianza en el Señor, quien confirmaba la palabra de su gracia, dando que señales y prodigios se hicieran por las manos de ellos.


y una mujer por nombre Lidia vendedora de púrpura de la ciudad de Tiatira, adoradora de Dios, escuchaba, cuyo corazón el Señor abrió a interesarse a las cosas dichas por Pablo.


Discutía pues en la sinagoga con los judíos y los prosélitos, y en la plaza cada día con los que se encontraban.


Mas algunos va rones, adhiriéndose a él creyeron, entre los cuales también Dionisio el areopagita, y una mujer por nombre Dámaris y otros con ellos.


Y algunos de ellos fueron persuadidos y se unieron a Pablo y a Silas y de los prosélitos griegos gran multitud, y de mujeres de los principales no pocas.


Y saliendo de allí, entró en casa de uno por nombre Tito Justo, temeroso de Dios, cuya casa estaba contigua a la sinagoga.


Frigia y Pamfilia, Egipto y las partes de Libia cerca de Cirene, y los residentes en Roma, judíos y prosélitos,


Habiéndole fijado un día, vinieron a él, a su domicilio en mayor número, a quienes explicaba, dando testimonio del reino de Dios, persuadiéndoles acerca de Jesús por la ley de Moisés y los profetas, desde la mañana hasta la tarde.


Y plugo el discurso ante toda la multitud, y eligieron a Esteban varón lleno de fe y espíritu santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás prosélito de Antioquía,


Así pues también en la época actual un residuo por elección de gracia ha habido.


justificados de balde en su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús


por quien hemos tenido el acceso por la fe a esta gracia en la cual estamos, y nos alabamos en esperanza de la gloria de Dios.


para que como reinó en la muerte el pecado, así también reinase la gracia por justicia para vida eterna por Jesu-Cristo nuestro Señor.


Conociendo pues el temor del Señor persuadimos a los hombres, pero a Dios estamos manifestados. Espero pues que también en vuestras conciencias estamos manifestados.


Colaborando también os exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios.


En la libertad en que nos libertó Cristo estad firmes pues, y no seáis atados otra vez a yugo de esclavitud.


Estáis desligados de Cristo los que por ley sois justificados; de la gracia caísteis;


En efecto por la gracia habéis sido salvados por la fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios,


Solamente hasta lo que alcanzamos, marchar en la misma regla,


de suerte que, hermanos caros y muy deseados, gozo A y corona mía, así estad firmes en el Señor, carísimos.


con tal que permanezcáis en la fe, bien fundados y firmes, y sin ser removidos de la esperanza del evangelio que oísteis, el cual fué predicado en toda la creación que hay debajo del cielo, cuyo ministro' yo Pablo vine a ser.


a quien nosotros anunciamos, amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre en toda sabiduría para que presentemos a todo hombre perfecto en Cristo,


Porque apareció la gracia de Dios saludable a todo hombre,


velando para que nadie se prive de la gracia de Dios, que alguna raíz de amargura, brotando os perturbe y que por ella sean mancillados los muchos.


No seáis llevados por doctrinas diversas y extrañas, porque es bueno afirmar el corazón con la gracia, no con viandas de las cuales no se aprovecharon los que marcharon.


Por Silvano que os es el fiel hermano, como pienso, os escribí en pocas palabras, exhortando y atestando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual os habéis puesto.


Por eso, amados, aguardando estas cosas, procurad ser hallados por él inmaculados e irreprensibles en paz,


Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando fuere manifestado, tengamos confianza, y no seamos avergonzados de parte de él, en su presencia.


Todo el que peca y no permanece en la enseñanza del Cristo, no tiene a Dios. El que permanece en la doctrina del Cristo, éste tiene y al Padre y al hijo.


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