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Hebreos 10:10 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

10 En esta voluntad estamos consagrados por la ofrenda del cuerpo de Jesu-Cristo, una sola vez.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 Pues la voluntad de Dios fue que el sacrificio del cuerpo de Jesucristo nos hiciera santos, una vez y para siempre.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 Esta voluntad de Dios, de que habla, es que seamos santificados por la ofrenda única del cuerpo de Cristo Jesús.

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 En esa voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesús el Mesías una vez y para siempre.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 Y en virtud de esta voluntad, quedamos consagrados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 En esa voluntad nosotros somos santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez.

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Hebreos 10:10
25 Mga Krus na Reperensya  

y por ellos yo me santifico a mí mismo para que ellos también estén santificados en verdad.


mas uno de los soldados con su lanza le traspasó el costado, y al instante salió sangre y agua.


Yo soy el pan viviente, el que del cielo descendió. Si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne que yo daré por la vida del mundo.


De él, pues, vosotros sois en Cristo Jesús, que nos fué hecho sabiduría de parte de Dios: justicia y santificación y redención,


Y esto erais algunos, mas os lavasteis, mas fuisteis consagrados, mas fuisteis justificados en el nombre de nuestro Señor Jesu-Cristo y en el espíritu de nuestro Dios.


y andad en amor como también el Cristo os amó y se entregó a sí mismo por nosotros en ofrenda y sacrificio a Dios en olor de perfume (Ex. 29:18).


para que la santificase, purificándola en el baño del agua, con palabras,


mas éste, habiendo ofrecido un solo sacrificio por pecados, a perpetuidad, se sentó a la diestra de Dios,


porque por una única ofrenda ha llevado al término a perpetuidad a los santificados.


entrada que nos inauguró, vía nueva y viva, por el velo, esto es, por su carne,


¿De cuánto peor castigo pensáis que será juzgado merecedor el que pisoteó al Hijo de Dios y tuvo por común la sangre de la alianza (1 Cor. 11:25) Con que fué santificado, e injurió al Espíritu de la gracia?


Por eso entrando « n el mundo dice (Sal. 40:7-9): Sacrificio y ofrenda no quisiste. mas me formaste un cuerpo ;


Por eso también Jesús, para santificar por su propia sangre al pueblo, fuera de la puerta padeció (Juan 19:17; Mateo 27:32-33).


Porque el que santifica y los santificados de uno (Dios) son todos, por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,


Puesto que los hijos están en comunión de sangre y carne, él también igualmente participó de las mismas para que por la muerte hiciese impotente al que tiene el poder de la muerte, esto es, al diablo


el cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas al que podía salvarle de la muerte con grito fuerte y lágrimas, y siendo escuchado en consecuencia de la reverencia,


que no tiene cada día, necesidad, como los sumos sacerdotes de ofrecer sacrificios, primeramente por los propios pecados y después por los del pueblo (Lev. 16:5), porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose a sí mismo.


ni tampoco con sangre de machos cabríos y de novillos, sino con la propia sangre, una sola vez en el Santísimo, habiendo hallado eterna redención,


cuánto más la sangre del Cristo que por espíritu eterno se ofreció a sí mismo inmaculado a Dios limpiará vuestra conciencia de obras muertas para servir a un Dios viviente.


puesto que sería necesario que muchas veces padeciese desde la fundación del mundo; mas ahora una sola vez, en la consumación de los siglos,' para la abolición del pecado por su sacrificio, está manifestado.


así también el Cristo, una sola vez ofrecido para llevar los pecados de muchos, por segunda vez sin pecado será visto por los que lo aguardan para salvación.


el cual llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero para que muertos a los pecados vivamos a la justicia; por la herida del cual fuisteis sanados,


Porque también Cristo una vez por los pecados padeció justo por injustos, para que nos introdujese a Dios, muerto en carne, vivificado en espíritu


Este es el que vino por agua y sangre, Jesús el Cristo, no con el agua solamente, sino con el agua y la sangre.


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