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Gálatas 1:4 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

4 que se dio a sí mismo por nuestros pecados, de modo que nos sacase del presente siglo malo según la voluntad de Dios y' Padre nuestro,

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

4 el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Tal como Dios nuestro Padre lo planeó, Jesús entregó su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo de maldad en el que vivimos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 El se entregó por nuestros pecados para arrancarnos de nuestra mala condición presente, cumpliendo así la voluntad de Dios nuestro Padre.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 el cual se dio por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo,° según la voluntad de nuestro Dios y Padre,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para arrancarnos del perverso mundo actual, según la voluntad de Dios, nuestro Padre,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente mundo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro;

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Gálatas 1:4
56 Mga Krus na Reperensya  

El sembrado entre los abrojos es éste que oye la palabra y los cuidados de este siglo y el engaño de la riqueza ahogan la palabra, y se hace estéril.


así como el hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir, y dar su vida en rescate por muchos.


porque esto es mi sangre, la de la nueva alianza, la cual es derramada por muchos para remisión de pecados.


De nuevo, otra vez se fué y oró, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí este cáliz, sin que lo beba, hágase tu voluntad.


Así, pues, oraréis vosotros: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.


el hijo de] hombre no vino a ser servido, sino a servir, y dar vida en rescate por muchos.


Y tomando pan, después de dar gracias, lo partió, y dióles, diciendo: Este es mi cuerpo, dado por vosotros. Haced esto para mi conmemoración.


diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí esta copa, solamente no mi voluntad, sino la tuya se haga.


Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas.


Ahora hay juicio en este mundo. Ahora el príncipe de este mundo será echado fuera,


No puedo yo hacer nada de por mí mismo. Como oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la del que me envió.


porque he descendido del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.


A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, por vocación santos, gracia a vosotros y paz de Dios Padre nuestro y del Señor Jesu-Cristo.


y no os conforméis a este siglo, mas transformaos por la renovación de vuestra mente, de suerte que probéis cuál es la voluntad de Dios, que es buena y agradable y perfecta.


el cual fué entregado por nuestras faltas y despertado por nuestra justificación


Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el sentir del Espíritu, que según Dios intercede por los santos:


porque lo imposible a la ley en cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su propio hijo en semejanza de carne de pecado, y por el pecado condenó al pecado en la carne


El que no se reservó al propio hijo, sino que por nosotros todos lo entregó, ¿cómo no nos dará todas las cosas con él?


En efecto, os enseñé primeramente lo que también recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras,


entre los cuales el dios de este siglo cegó los pensamientos de los incrédulos para que no resplandezca la lumbre del evangelio de. la gloria del Cristo, el cual es imagen de Dios,


Con Cristo he sido crucificado. Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. Lo que ahora vivo en carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí.


A mí no me acontezca gloriarme sino en la cruz de nuestro Señor Jesu-Cristo, por quien me está crucificado el mundo y yo al mundo,


en él en quien también fuimos hechos herederos predesignados conforme al propósito de aquel que obra todas las cosas, según el consejo de su voluntad


en los cuales en otro tiempo anduvisteis según la era de este mundo, según el príncipe de la potestad del aire, del espíritu que está ahora obrando en los hijos de la desobediencia


aprovechando la ocasión, porque los días son malos.


y andad en amor como también el Cristo os amó y se entregó a sí mismo por nosotros en ofrenda y sacrificio a Dios en olor de perfume (Ex. 29:18).


porque no es la lucha nuestra contra sangre y carne, sino contra los jefes, contra las autoridades, contra las potencias universales de las tinieblas, contra las fuerzas espirituales de la maldad, en los espacios celestiales.


Al Dios y Padre nuestro la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


incesantemente recordando de vosotros la obra de la fe, la labor del amor y la constancia en la esperanza de nuestro Señor Jesucristo, delante del Dios y Padre nuestro,


Que el Dios y Padre de nosotros y el Señor de nosotros, Jesu-Cristo, dirijan nuestro viaje a vosotros,


para fortalecer vuestros corazones irreprensibles en santidad delante del Dios y Padre nuestro, en la presencia de nuestro Señor Jesu-Cristo con todos sus santos. A


Y nuestro Señor Jesu-Cristo mismo y el Dios y Padre de nosotros, el que nos amó y dio consolación eterna y esperanza buena por gracia,


el cual se dio a sí mismo en rescate por todos. Es para este testimonio en tiempos propios


que se dio a sí mismo por nosotros para que nos librase de toda iniquidad y se purificase a sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras (Deut. 7:6).


En efecto, no es a ángeles que Dios sometió el mundo venidero de que hablamos;


y gustaron de la buena palabra de Dios y las fuerzas del siglo venidero


cuánto más la sangre del Cristo que por espíritu eterno se ofreció a sí mismo inmaculado a Dios limpiará vuestra conciencia de obras muertas para servir a un Dios viviente.


Adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemiga de Dios? Pues el que quisiere ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios.


el cual llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero para que muertos a los pecados vivamos a la justicia; por la herida del cual fuisteis sanados,


Porque también Cristo una vez por los pecados padeció justo por injustos, para que nos introdujese a Dios, muerto en carne, vivificado en espíritu


Y él es propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por todo el mundo.


En esto hemos conocido el amor en que él por nosotros puso su vida, y nosotros debemos poner la vida por los hermanos.


y de parte de Jesu-Cristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados en su sangre;


Y cantan un himno nuevo: Eres digno de tomar el libro, y de abrir sus sellos, porque fuiste sacrificado, y compraste para Dios con tu sangre, hombres de toda tribu y lengua y pueblo y nación;


Después de estas cosas, vi, y he aquí una gran muchedumbre que nadie podía contar de toda nación y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos,


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