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Efesios 2:8 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

8 En efecto por la gracia habéis sido salvados por la fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios,

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Ustedes han sido salvados por la fe, y lo han sido por gracia. Esto no vino de ustedes, sino que es un don de Dios;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no es° de vosotros, es el don de Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Pues por la gracia habéis sido salvados mediante la fe; y esto no proviene de vosotros: es don de Dios;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros; es un don de Dios;

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Efesios 2:8
40 Mga Krus na Reperensya  

Y le respondió Jesús: Buenaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne y sangre, sino mi Padre que está en los cielos.


Y venidos los de cerca de la undécima hora, recibieron cada uno un denario.


El que creyere y fuere bautizado, será salvado; mas el que no creyere será condenado.


Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado; vete en paz.


El que cree en el hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al hijo no verá vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él. A


Respondióle Jesús: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le habrías pedido, y él hubiera dado a ti agua viva.


En verdad, en verdad os digo que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna, y no viene a juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.


Díjoles Jesús: Yo soy el pan de la vida. El que a mí viene, no tendrá hambre y el que cree en mí no tendrá sed jamás.


Todo lo que me da el Padre, a mí vendrá, y al que a mí viene no lo echaré fuera,


Esta es la voluntad del que me envió, que todo el que contempla al hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo le levantaré en el día postrero.


Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo trajere, y yo lo levantaré en el postrero día.


Y decía: Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí, si no le fuere dado de mi Padre.


y de todas cosas de las cuales no pudisteis en la ley de Moisés ser justificados, en éste es justificado todo el que cree.


Llegando pues y congregando la iglesia relataron cuántas cosas hizo Dios con ellos, y que abrió a los gentiles puerta de fe,


Mas por la gracia del Señor Jesús creemos ser salvados del mismo modo como también aquellos.


y una mujer por nombre Lidia vendedora de púrpura de la ciudad de Tiatira, adoradora de Dios, escuchaba, cuyo corazón el Señor abrió a interesarse a las cosas dichas por Pablo.


Y ellos dijeron: Confía en el Señor Jesu-Cristo, y serás salvado tú y tu casa.


¿Cómo pues invocarán a aquel en quien no creyeron? ¿Y cómo creerán a aquel de quien no oyeron? y ¿cómo oirán sin quien predique?


Así que la fe viene de lo que se oye, y la audición por la palabra de Dios,


Por tanto es de fe, a fin de que sea gratuitamente, de suerte que sea firme la promesa a todo el linaje, no solamente al de la Ley, sino también al de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros,


mas al que no trabaja, pero confía en el que justifica al impío, se le imputa su fe a justicia.


Así pues eso no depende del que quiere ni del que corre sino del Dios que tiene misericordia.


para que a los gentiles la bendición de Abraham les venga en Cristo Jesús, para que recibamos la promesa del Espíritu por la fe.


Mas la Escritura lo encerró todo bajo el pecado, para que la promesa que depende de la fe de Jesu-Cristo fuese dada a los creyentes.


y cuál la sobrepujante grandeza de su potencia para nosotros los creyentes según la energía del vigor de su fuerza


porque de él somos hechura, criados en Cristo Jesús para obras buenas para las cuales Dios nos preparó para que anduviésemos en ellas (Col. 1.10).


y siendo nosotros muertos por las faltas nos vivificó con el Cristo (por gracia habéis sido salvados),


puesto que os fué concedido por Cristo no sólo el creer en él, sino también el padecer por él,


sepultados con él en el bautismo, en quien también fuisteis resucitados por la fe en la energía del Dios que lo despertó de entre los muertos.


los cuales sufrirán por pena perdición eterna, lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su fuerza,


Porque es imposible que a los que fueron una vez alumbrados, y gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del espíritu santo


para nosotros quienes, en fuerza divina, somos guardados por fe para la salvación pronta a ser revelada en tiempo postrero,


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