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Apocalipsis 7:14 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

14 Y le dije: Señor mío, tú lo sabes. Y me dijo: éstos son los que vienen de la tribulación, la grande, y lavaron sus ropas y las blanquearon en la sangre del Cordero.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 Y yo le contesté: —Tú eres quien lo sabe, señor. Entonces él me dijo: —Estos son los que murieron en la gran tribulación. Han lavado y blanqueado sus ropas en la sangre del Cordero.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

14 Yo contesté: 'Señor, tú lo sabes. El Anciano me replicó: 'Esos son los que vienen de la gran persecución; han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero.

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 Y le he dicho: Señor mío, tú lo sabes. Me dijo: Éstos son los que salen fuera° de la gran tribulación,° y lavaron sus ropas y las blanquearon en la sangre del Cordero.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 Yo le respondí: 'Señor mío, tú lo sabes'. Él me dijo: 'Éstos son los que vienen de la gran tribulación, han lavado sus vestidos y los han blanqueado en la sangre del Cordero.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

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Apocalipsis 7:14
30 Mga Krus na Reperensya  

porque habrá entonces tribulación grande, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.


Pues aquellos días serán de tal tribulación cual no la ha habido desde el principio de criatura que hizo Dios hasta el ahora, y no la habrá.


Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis tribulación, mas tened buen ánimo. Yo he vencido al mundo.


afirmando las almas de los discípulos, y exhortándolos a permanecer en la fe y que a través de muchas aflicciones, es menester que entremos en el reino de Dios.


No sólo eso sino que también nos alabamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia


Y esto erais algunos, mas os lavasteis, mas fuisteis consagrados, mas fuisteis justificados en el nombre de nuestro Señor Jesu-Cristo y en el espíritu de nuestro Dios.


de suerte que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios por la paciencia de vosotros y la fe en todas vuestras persecuciones y las tribulaciones que soportáis,


Por eso también Jesús, para santificar por su propia sangre al pueblo, fuera de la puerta padeció (Juan 19:17; Mateo 27:32-33).


cuánto más la sangre del Cristo que por espíritu eterno se ofreció a sí mismo inmaculado a Dios limpiará vuestra conciencia de obras muertas para servir a un Dios viviente.


sino con preciosa sangre como de cordero inmaculado, intachable, de Cristo


Mas si en la luz andamos, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesu-Cristo su hijo nos purifica de todo pecado.


y de parte de Jesu-Cristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados en su sangre;


y ellos le vencieron a causa de la sangre del Cordero y a causa de la palabra de su testimonio, y no amaron su vida hasta la muerte (Juan 12:25).


Y vi como un mar cristalino mezclado con fuego, y a los que triunfan de la bestia y de su imagen y del número de su nombre, que estaban sobre el mar cristalino, teniendo cítaras de Dios.


Y vi a la mujer embriagada de la sangre de los santos y de la sangre de los testigos de Jesús. Y al verla, me maraville mucho.


Sé tu tribulación y tu pobreza (pero eres rico), y el vituperio de parte de los que se dicen ser judíos, y no lo son sino sinagoga del Satanás.


Bienaventurados los que guardan los mandamientos de él, para que tengan derecho sobre el árbol de la vida y entren por las puertas en la ciudad.


Y cantan un himno nuevo: Eres digno de tomar el libro, y de abrir sus sellos, porque fuiste sacrificado, y compraste para Dios con tu sangre, hombres de toda tribu y lengua y pueblo y nación;


Después de estas cosas, vi, y he aquí una gran muchedumbre que nadie podía contar de toda nación y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos,


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