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Apocalipsis 5:8 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

8 y cuando tomó el libro, los cuatro seres y los veinticuatro ancianos cayeron delante del Cordero, teniendo cada uno cítara y copas de oro llenas de inciensos, los cuales son las oraciones de los santos.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Y cuando tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y llevaba copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Cuando lo tomó, los cuatro Seres Vivientes se postraron ante el Cordero. Lo mismo hicieron los veinticuatro ancianos que tenían en sus manos arpas y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Y cuando tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno una cítara, y tazones° de oro llenos de incienso, que son las oraciones de los santos.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Cuando lo tomó, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos cayeron ante el Cordero. Cada uno de ello tenía una citara y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo santo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno arpas, y tazones de oro llenos de perfumes, que son las oraciones de los santos.

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Apocalipsis 5:8
27 Mga Krus na Reperensya  

Al día siguiente, Juan ve a Jesús que viene a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que lleva el pecado del mundo.


para que todos honren al hijo, como honran al Padre. El que no honra al hijo no honra al Padre que le envió.


y cuando de nuevo introduce al primogénito en el mundo dice (Sal. 97:7): Denle homenaje todos los ángeles de Dios.


y le rendirán homenaje todos los que habitan sobre la tierra cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida del Cordero que está inmolado. c. 17, 8.


Y vi como un mar cristalino mezclado con fuego, y a los que triunfan de la bestia y de su imagen y del número de su nombre, que estaban sobre el mar cristalino, teniendo cítaras de Dios.


Y uno de los cuatro seres dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira del Dios que vive por los siglos de los siglos.


Y cayeron los veinticuatro ancianos y los cuatro seres, y adoraron al Dios que está sentado sobre el trono, diciendo: Amén, ¡Aleluya!.


los veinticuatro ancianos se postrarán delante del sentado en el trono y adorarán al que vive por los siglos y echarán sus coronas delante del trono, diciendo:


y alrededor del trono veinticuatro tronos y sobre los tronos veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas y sobre sus cabezas coronas de oro;


Y delante del trono como mar de vidrio semejante al cristal y en medio del trono y en torno del trono cuatro seres, llenos de ojos por delante y por detrás.


Y los cuatro seres, teniendo cada uno seis alas alrededor, y por dentro llenos de ojos; y no tienen descanso de día y de noche diciendo:'¡Santo, Santo, Santo! el Señor, Dios, el Todopoderoso, el que era, que es y que viene'.


Y vi, y oí voz de muchos ángeles en rededor del trono y de los seres y de los ancianos, y era el número de ellos millares de millares y millones de millones;


diciendo con gran voz: Digno es el Cordero que fué sacrificado de recibir potencia, riqueza, sabiduría, fuerza, honor, gloria y bendición.


Y los cuatro seres decían: Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron.


Y vi, y he aquí en medio del trono y de los cuatro seres y en medio de los ancianos, un Cordero que estaba como sacrificado, teniendo siete cuernos y siete ojos que son los siete espíritus de Dios, enviados por toda la tierra.


Vi cuando el Cordero abrió uno de los siete sellos, y oí a uno de los cuatro seres que como voz de trueno decía:


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