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1 Juan 2:16 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

16 porque todo lo que hay en el mundo: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, sino que es del mundo,

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Biblia Reina Valera 1960

16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo;

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Pues toda la corriente del mundo -la codicia del hombre carnal, los ojos siempre ávidos, y la arrogancia de los ricos- nada viene del Padre, sino del mundo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Porque todo lo que hay en el mundo: la codicia de la carne,° la codicia de los ojos,° y la soberbia de la vida,° no viene del Padre, sino del mundo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 porque todo lo que hay en el mundo -los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la jactancia de la opulencia- no proviene del Padre, sino que procede del mundo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, sino del mundo.

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1 Juan 2:16
34 Mga Krus na Reperensya  

. Otra vez le lleva el diablo a un monte muy alto, y muéstrale todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos,


Mas yo os digo que todo aquel que mira a una mujer para codiciarla, ya cometió adulterio con ella en su corazón.


Y llevándole el diablo a un monte alto, mostróle todos los reinos de la tierra en un instante,


sino vestíos del Señor Jesu-Cristo y no hagáis cuidado de la carne en sus pasiones. '1 A


Estas cosas fueron ejemplos para nosotros, para que no seamos apetecedores de cosas malas como aquéllos codiciaron,


porque la carne codicia contra el espíritu y el espíritu contra la carne: éstos pues se oponen el uno al otro, para que las cosas que quisiereis no las hagáis.


Pero los del Cristo crucificaron la carne con las pasiones y las concupiscencias.


entre los cuales también nosotros todos vivimos en otro tiempo, haciendo los caprichos de la carne y de las opiniones, y éramos por naturaleza hijos de ira como también los demás,


educándonos para que, renunciando a la impiedad y a las concupiscencias mundanas vivamos cuerda, justa y piadosamente en el presente siglo,


Porque éramos, un tiempo, nosotros también, insensatos, rebeldes, extraviados, sirviendo a pasiones y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, odiándonos los unos a los otros,


No es ésa la sabiduría que desciende de arriba, sino terrena, animal demoníaca,.


Mas ahora os jactáis en vuestras soberbias; toda jactancia tal es mala.


como hijos de la obediencia, no conformándoos con las pasiones de antes en vuestra ignorancia,


Amados, os ruego, como extranjeros y forasteros, a absteneros de las pasiones carnales que batallan contra el alma,


y principalmente a los que en pos de la carne andan con pasión de inmundicia y menosprecian la soberanía, atrevidos, arrogantes, no temen de maldecir las glorias;


Porque hablando cosas extravagantes de vanidad, ceban con concupiscencias de la carne, con disoluciones, a los que poco huyen de los que viven en error,


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