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1 Juan 1:7 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

7 Mas si en la luz andamos, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesu-Cristo su hijo nos purifica de todo pecado.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 En cambio, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Pero si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús° su Hijo nos limpia de todo pecado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Pero si caminamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros; y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 mas si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

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1 Juan 1:7
34 Mga Krus na Reperensya  

Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros también perdonamos a nuestros deudores.


Al día siguiente, Juan ve a Jesús que viene a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que lleva el pecado del mundo.


Díjoles Jesús: Aun un poco de tiempo la luz está con vosotros. Andad mientras tenéis la luz para que no os sorprendan las tinieblas, y el que anda en las tinieblas no sabe a dónde va.


La noche avanzó, el día ha llegado. Desechemos, pues, las obras de la oscuridad y vistamos las armas de la luz.


Y esto erais algunos, mas os lavasteis, mas fuisteis consagrados, mas fuisteis justificados en el nombre de nuestro Señor Jesu-Cristo y en el espíritu de nuestro Dios.


en quien tenemos la redención por su sangre, la remisión de los pecados según la riqueza de su gracia


porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; como hijos de luz andad,


el solo que tiene inmortalidad, que habita luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver, a quien sea honra y potencia eterna. Amén.


que se dio a sí mismo por nosotros para que nos librase de toda iniquidad y se purificase a sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras (Deut. 7:6).


cuánto más la sangre del Cristo que por espíritu eterno se ofreció a sí mismo inmaculado a Dios limpiará vuestra conciencia de obras muertas para servir a un Dios viviente.


Toda dádiva buena, todo don perfecto viene de arriba, descendiendo del Padre de las lumbres, en quien no hay mudanza, ni sombra de variación.


sino con preciosa sangre como de cordero inmaculado, intachable, de Cristo


lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos también a vosotros para que también vosotros tengáis comunión con nosotros, y nuestra comunión es con el Padre y con su hijo, Jesu-Cristo.


Y es éste el mensaje que hemos oído de él y os anunciamos: que Dios es luz y en él no hay ningunas tinieblas.


Este es el que vino por agua y sangre, Jesús el Cristo, no con el agua solamente, sino con el agua y la sangre.


y tres son los que testifican: el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres son para una sola cosa.


Me regocijé mucho, porque he hallado de entre tus hijos quienes andan en la verdad, como recibimos mandamientos de parte del Padre.


No tengo mayor gozo que de oír que mis hijos andan en la verdad.


y de parte de Jesu-Cristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados en su sangre;


y ellos le vencieron a causa de la sangre del Cordero y a causa de la palabra de su testimonio, y no amaron su vida hasta la muerte (Juan 12:25).


Y le dije: Señor mío, tú lo sabes. Y me dijo: éstos son los que vienen de la tribulación, la grande, y lavaron sus ropas y las blanquearon en la sangre del Cordero.


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