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1 Corintios 8:6 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

6 sin embargo, para nosotros un solo Dios hay, el Padre de quien dependen todas las cosas y nosotros para él. y un solo Señor Jesu-Cristo por quien son todas las cosas y nosotros por él.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

6 para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 Pero para nosotros: Hay un Dios, el Padre, por quien todas las cosas fueron creadas y para quien vivimos; y hay un Señor, Jesucristo, por medio de quien todas las cosas fueron creadas y por medio de quien vivimos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Pero para nosotros hay un solo Dios, el Padre: todo viene de él y nosotros vamos hacia él. Y hay un solo Señor, Cristo Jesús: todo depende de él y de él dependemos nosotros.

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 para nosotros, sin embargo, hay un solo Dios: el Padre, de quien proceden todas las cosas, y nosotros somos para Él; y un solo Señor: Jesús el Mesías, por medio de quien son todas las cosas, y nosotros por medio de Él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para quien somos nosotros, y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por quien somos nosotros también.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 mas para nosotros sólo hay un Dios, el Padre, de quien son todas las cosas, y nosotros en Él; y un Señor, Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por Él.

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1 Corintios 8:6
40 Mga Krus na Reperensya  

Todo me fué entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quisiere revelar.


Y acercándose Jesús les habló, diciendo: Me fué dado todo poder en el cielo y sobre la tierra.


En el mundo estaba, y el mundo por él fué hecho, y el mundo no le conoció.


Todo por medio de él se hizo, y fuera de él, no se hizo ninguna cosa de lo que ha sido hecho.


Yo y el Padre una cosa somos (14:23).


Me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy.


En aquel día conoceréis vosotros que yo soy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros.


Pues ésta es la vida eterna que te conozcan a ti al único verdadero Dios y al que enviaste, Jesucristo.


Dícele Jesús: No me toques, pues aun no he subido a mi Padre. Ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro y Dios mío, y Dios vuestro.


porque en él vivimos', nos movemos y somos, como también algunos de los poetas entre vosotros han dicho. De él, en efecto, también somos linaje.


Sepa, pues, certísimamentc toda la casa de Israel que Dios hizo Señor y Cristo a este Jesús que vosotros crucificasteis.


A éste Dios lo ensalzó por jefe y salvador con su diestra (2:33) para dar a Israel conversión y remisión de pecados.-


Porque de él y por él y para él son todas las cosas, a él la gloria por los siglos. Amén.


a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los consagrados en Cristo Jesús, santos por vocación, con todos los que en todo lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesu-Cristo, Señor de ellos y de nosotros,


por tanto os declaro que ninguno hablando con espíritu de Dios dice: Anatema Jesús; y ninguno puede decir 'Señor Jesús', sino con espíritu santo.


Los manjares para el estómago y el estómago para los manjares; a aquél y a éstos pues Dios inutilizará, pero el cuerpo no es a la fornicación sino al Señor, y el Señor al cuerpo.


Acerca del comer de lo sacrificado a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que ningún Dios hay sino uno;


!Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales, en Cristo,


Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesu-Cristo


llegada a vosotros como también en todo el mundo, fructificando y creciendo como también entre vosotros desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,


los que por él creéis en Dios que lo despertó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y esperanza sean en Dios.


y el viviente, y fui muerto; y he aquí soy viviente por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno (Is. 22:22; Mt. 16:18).


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