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1 Corintios 1:30 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

30 De él, pues, vosotros sois en Cristo Jesús, que nos fué hecho sabiduría de parte de Dios: justicia y santificación y redención,

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Biblia Reina Valera 1960

30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

30 Dios los ha unido a ustedes con Cristo Jesús. Dios hizo que él fuera la sabiduría misma para nuestro beneficio. Cristo nos hizo justos ante Dios; nos hizo puros y santos y nos liberó del pecado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

30 Por gracia de Dios ustedes están en Cristo Jesús. El ha pasado a ser sabiduría nuestra venida de Dios, y nuestro mérito y santidad, y el precio de nuestra libertad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

30 Pero de Él proviene° lo que sois en Jesús el Mesías, el cual por parte de Dios nos ha sido hecho sabiduría, y justicia, y santificación, y redención;

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

30 De Dios viene el que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual, por iniciativa de Dios, se hizo nuestra sabiduría, como también justicia, santificación y redención.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

30 Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual de Dios nos es hecho sabiduría, justificación, santificación y redención;

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1 Corintios 1:30
76 Mga Krus na Reperensya  

Dará a luz un hijo, y llamarás el nombre de él, Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados de ellos. (Sal. 130:8).


Por eso también la sabiduría de Dios dijo: les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos matarán y perseguirán,


porque yo os daré boca y sabiduría a la cual no podrán contradecir ni resistir todos los que se opondrán a vosotros.


A Dios nadie le vio jamás (1 Juan 4:12). El unigénito hijo, que fué al seno del Padre, aquél le declaró.


Díceles Jesús: Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí.


y les hice conocer tu nombre, y lo haré conocer para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en ellos.


Porque las palabras que me diste, les he dado, y ellos las recibieron y conocieron verdaderamente que de ti salí, y creyeron que tú me enviaste.


De nuevo, pues, Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en la obscuridad, mas tendrá la luz de la vida.


para abrir sus ojos, de suerte que se vuelvan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que ellos reciban remisión de pecados y lote entre los santificados, por la fe en mí (Col. 1:2).


porque justicia de Dios en él se revela de fe en fe, como está escrito (Hab. 2:4): El justo de fe vivirá.


Porque de él y por él y para él son todas las cosas, a él la gloria por los siglos. Amén.


así los muchos somos un cuerpo en Cristo, pero individualmente miembros los unos de los otros,


saludad a Hcrodion mi compatriota; saludad a los de Narciso que son en el Señor;


saludad a Andrónico y a Junias, mis compatriotas y mis compañeros de cautiverio los cuales son señalados entre los apóstoles, los cuales también antes que yo han estado. en Cristo;


el cual fué entregado por nuestras faltas y despertado por nuestra justificación


Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios imputa justicia sin obras (Sal. 32:1):


Porque como por la desobediencia de un solo hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia del uno serán constituidos justos los muchos.


para que como reinó en la muerte el pecado, así también reinase la gracia por justicia para vida eterna por Jesu-Cristo nuestro Señor.


Luego ninguna condenación ahora para los que están en M Cristo Jesús


mas no sólo ella, sino también nosotros mismos que tenemos las primicias del Espíritu gemimos en nosotros mismos, esperando por adopción la redención de nuestro cuerpo,


mas vosotros no estáis en carne, sino en espíritu, si al menos espíritu de Dios mora en vosotros. Si alguno no tiene espíritu de Cristo, el tal no es de él.


a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los consagrados en Cristo Jesús, santos por vocación, con todos los que en todo lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesu-Cristo, Señor de ellos y de nosotros,


mas a los llamados mismos, judíos y griegos, Cristo potencia de Dios y sabiduría de Dios.


Pero ahora Dios puso los miembros cada uno en el cuerpo como quiso.


Vosotros, pues, sois cuerpo de Cristo, y miembros en particular.


A uno en efecto, por el Espíritu es dada palabra de sabiduría, a otro palabra de conocimiento según el mismo Espíritu,


porque si tuviereis en Cristo diez mil ayos, no tenéis muchos padres, porque en Cristo Jesús yo os engendré por el evangelio.


Y esto erais algunos, mas os lavasteis, mas fuisteis consagrados, mas fuisteis justificados en el nombre de nuestro Señor Jesu-Cristo y en el espíritu de nuestro Dios.


Sé de un hombre en Cristo que, hace catorce años, sea en el cuerpo no lo sé, sea fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe, fué arrebatado hasta el tercer cielo,


Porque el Dios que dijo que de las tinieblas resplandeciese la luz, es quien resplandeció en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en persona de Jesu-Cristo.


que se dio a sí mismo por nuestros pecados, de modo que nos sacase del presente siglo malo según la voluntad de Dios y' Padre nuestro,


Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, hecho por nosotros maldición, porque está escrito (Deut. 21:23): Maldito todo hombre colgado al madero,


para la dispensación del cumplimiento de los tiempos, de recapitular en el Cristo todas las cosas: las que están en los cielos y las que sobre la tierra,


que es arras de nuestra herencia en vista de la redención del pueblo propio (Tito 2:14) a alabanza de su gloria.


en quien tenemos la redención por su sangre, la remisión de los pecados según la riqueza de su gracia


porque de él somos hechura, criados en Cristo Jesús para obras buenas para las cuales Dios nos preparó para que anduviésemos en ellas (Col. 1.10).


y no atristéis al espíritu santo de Dios (Is. 63:10; cf. 1:18), con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.


para que la santificase, purificándola en el baño del agua, con palabras,


y ser hallado en él, teniendo no mi propia justicia que viene de la ley, sino la que viene por la fe de Cristo, las justicia que viene de Dios sobre la fe,


en quien tenemos la redención,. a remisión de los pecados,


La palabra del Cristo habite en vosotros ricamente en toda sabiduría, enseñándoos y amonestándoos a vosotros mismos con. salmos, himnos y canciones espirituales con gracia cantando con vuestros corazones a Dios.


El Dios mismo de la paz os santifique íntegros, y todo vuestro ser: el espíritu, el alma y el cuerpo sea guardado irreprensible en la presencia de nuestro Señor Jesu-Cristo.


que se dio a sí mismo por nosotros para que nos librase de toda iniquidad y se purificase a sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras (Deut. 7:6).


ni tampoco con sangre de machos cabríos y de novillos, sino con la propia sangre, una sola vez en el Santísimo, habiendo hallado eterna redención,


Si alguno de vosotros carece de sabiduría, pídala a Dios que da a todos liberal-mente y sin reprochar, y le será dada.


elegidos según la presciencia de Dios Padre, en santificación de espíritu para la obediencia y la aspersión de la sangre de Jesu-Cristo, gracia y paz os sea multiplicada.


Simeón Pedro, siervo y apóstol de Jesu-Cristo, a los quienes tocó fe igualmente preciosa, como a nosotros, en la justicia de nuestro Dios y del Salvador Jesu-Cristo,


Este es el que vino por agua y sangre, Jesús el Cristo, no con el agua solamente, sino con el agua y la sangre.


Estos son los que no fueron manchados con mujeres, pues son vírgenes. Estos los que siguen al Cordero adonde vaya; estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios y el Cordero,


Y cantan un himno nuevo: Eres digno de tomar el libro, y de abrir sus sellos, porque fuiste sacrificado, y compraste para Dios con tu sangre, hombres de toda tribu y lengua y pueblo y nación;


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