No me aparté del mandato de su boca, Y atesoré sus dichos más que mi porción señalada.°
Proverbios 2:1 - La Biblia Textual 3a Edicion Hijo mío, si aceptas mis palabras, Y guardas mis mandamientos dentro de ti, Higit pang mga bersyonBiblia Reina Valera 1960 Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Biblia Nueva Traducción Viviente Hijo mío, presta atención a lo que digo y atesora mis mandatos. Biblia Católica (Latinoamericana) Acoge mis palabras, hijo mío, guarda mi enseñanza, Biblia Serafín de Ausejo 1975 Hijo mío, si recibes mis palabras y guardas para ti mis preceptos, Biblia Reina Valera Gómez (2023) Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos atesorares dentro de ti, Biblia Traducción en Lenguaje Actual Querido jovencito, acepta mis enseñanzas; valora mis mandamientos. |
No me aparté del mandato de su boca, Y atesoré sus dichos más que mi porción señalada.°
Enséñanos a contar nuestros días de tal modo, Que traigamos al corazón sabiduría.°
El que observa la Ley es prudente, El que se junta con disolutos, avergüenza a su padre.
Hijo mío, no olvides mis enseñanzas, Y tu corazón guarde mis mandamientos.
Oíd, hijos, la instrucción de un padre, Y estad atentos para adquirir entendimiento,
Oye, hijo mío, y recibe mis razones, Y se te multiplicarán años de vida.
Hijo mío, guarda mis dichos, Y atesora mis mandamientos dentro de ti.
El° reino de los cielos es semejante a un tesoro° escondido en un campo, que al hallarlo un hombre, lo encubre, y por el gozo de ello,° va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
Y Miriam guardaba todas estas palabras, meditándolas en su corazón.
Y descendió con ellos y fue a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas las cosas° en su corazón.
Poned vosotros estas palabras en vuestros oídos, porque el Hijo del Hombre está a punto de ser entregado en mano de los hombres.
Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, y nos lo traerá para que lo oigamos y lo cumplamos?
Fiel es la palabra, y digna de ser aceptada por todos: Jesús el Mesías vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.