Pero Yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzga.
Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga.
Y, aunque no tengo ninguna intención de glorificarme a mí mismo, Dios va a glorificarme y él es el verdadero juez.
Yo no tengo por qué defender mi honor, hay otro que se preocupa por mí y hará justicia.
Pero yo no busco mi gloria; ya hay uno que la busca y que juzga.
Y yo no busco mi gloria, hay quien la busca, y juzga.
Yo no le pido a la gente que hable bien de mí; es Dios quien lo quiere así, y es él quien juzga.
Gloria de parte de hombres no recibo.
No penséis que Yo os acusaré delante del Padre; hay quien os acusa: Moisés, en quien vosotros habéis puesto la esperanza.
El que habla de sí mismo busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que lo envió, éste es veraz y en Él no hay injusticia.
Jesús respondió: Si Yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo que vosotros decís: Es nuestro° Dios.