Juan 6:60 - La Biblia Textual 3a Edicion Al oírlo, muchos de entre sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién puede soportarla?° Higit pang mga bersyonBiblia Reina Valera 1960 Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Biblia Nueva Traducción Viviente Muchos de sus discípulos decían: «Esto es muy difícil de entender. ¿Cómo puede alguien aceptarlo?». Biblia Católica (Latinoamericana) Al escucharlo, cierto número de discípulos de Jesús dijeron: '¡Este lenguaje es muy duro! ¿Quién querrá escucharlo?' Biblia Serafín de Ausejo 1975 Muchos de sus discípulos, al oírlo, dijeron: '¡Son intolerables estas palabras! ¿Quién es capaz de escucharlas siquiera?'. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entonces muchos de sus discípulos al oírlo, dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Biblia Traducción en Lenguaje Actual Cuando muchos de los seguidores de Jesús le oyeron enseñar esto, dijeron: —Esto que dices es muy difícil de aceptar. ¿Quién puede estar de acuerdo contigo? |
De cierto, de cierto os digo, que llega la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán.
Entonces los judíos discutían unos con otros, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Pero hay entre vosotros algunos que no creen (porque desde el principio sabía Jesús quiénes eran los que no creían y quién era el que lo había de entregar).
Por esto muchos de sus discípulos se volvieron a lo anterior° y ya no andaban con Él.
Entonces le dijeron sus hermanos: Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces;
Decía entonces Jesús a los judíos que le° habían creído: Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois verdaderamente mis discípulos;
¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis oír° mi palabra.
Acerca de esto tenemos mucho que decir y difícil de explicar, porque os habéis hecho tardos para oír,°
como también habla de esto en todas las epístolas, en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.