2 Reyes 2:24 - La Biblia Textual 3a Edicion Y él se volvió para verlos, y los vio y los maldijo en el nombre de YHVH. Y salieron del bosque dos osas que despedazaron a cuarenta y dos de aquellos muchachos.° Matoleo zaidiBiblia Reina Valera 1960 Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos. Biblia Nueva Traducción Viviente Eliseo se dio la vuelta, los miró y los maldijo en el nombre del Señor. Entonces dos osos salieron del bosque y atacaron a cuarenta y dos de ellos. Biblia Católica (Latinoamericana) Se volvió y mirándolos los maldijo en nombre de Yavé; salieron del bosque dos osas y desgarraron a cuarenta y dos de esos muchachos. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Se volvió para atrás, los miró y los maldijo en nombre de Yahveh. Y al momento salieron del bosque dos osos y despedazaron a cuarenta y dos de los muchachos. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osas del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Eliseo se dio vuelta y los miró. Luego, con la autoridad que Dios le había dado, les anunció que recibirían su castigo. Enseguida dos osos salieron del bosque y despedazaron a cuarenta y dos de los muchachos. |
Y agregó Husai: Tú conoces a tu padre y a sus hombres, que son valerosos; y están amargados en espíritu cual osa en el campo que le han robado sus cachorros. También tu padre es un hombre aguerrido, y no pasará la noche entre el pueblo.
Pero yendo en el camino un león lo halló y lo mató. Y su cadáver quedó tendido en el camino, y el asno estaba parado junto a él, y el león también estaba parado junto al cadáver.
Y sucederá que el que escape de la espada de Hazael, lo matará Jehú; y el que escape de la espada de Jehú, lo matará Eliseo.
Y él le dijo: Por cuanto no obedeciste la voz de YHVH, he aquí, cuando te apartes de mí, te matará un león; y apenas se hubo separado de él, se encontró con un león que lo mató.
No te postrarás ante ellos ni los servirás,° porque Yo soy YHVH tu Dios, Dios Celoso,° que visita la iniquidad de padres sobre hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que lo aborrecen,
Mejor toparse con una osa despojada de su cría, Que con un necio empeñado en su necedad.
Hay castigos preparados para los burladores, Y azotes para la espalda del necio.
León rugiente y oso hambriento, Es el gobernante impío para un pueblo pobre.
Por tanto, así dice YHVH: He aquí Yo te quito de sobre la faz de la tierra. En este año morirás, porque has proferido rebelión contra YHVH.
Los asaltaré como osa de crías robadas, Y desgarraré la envoltura de sus corazones, Los devoraré como una leona, Y las fieras del campo los despedazarán.
Enviaré contra vosotros a la fiera del campo, que os arrebatará los hijos y destruirá vuestros animales, y os reducirá en número, de modo que vuestros caminos queden desolados.
Por eso, así dice YHVH: Tu mujer se venderá en la ciudad como prostituta, y tus hijos e hijas caerán a espada, Tu tierra será repartida a cordel,° y tú morirás en tierra inmunda; E Israel será irremisiblemente deportado lejos de su tierra.
No obstante, le dirigió la palabra, diciendo:° ¡Nunca jamás° coma nadie fruto de ti! Y lo oían sus discípulos.
Y Pedro, recordando, le dice: Rabbí,° mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Al oír estas palabras, Ananías cayó y expiró. Y vino° un gran temor sobre todos los que lo oían.
Y Pedro a ella: ¿Por qué os pusisteis de acuerdo para tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que sepultaron a tu marido, y te sacarán a ti.
Pero Pedro le dijo: Tu plata sea contigo para destrucción, porque pensaste obtener el don° de Dios por dinero.°
estando dispuestos a castigar° toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea completa.
Pero si no, entonces que de Abimelec salga fuego y consuma a los señores de Siquem y a Bet-milo, y que de los señores de Siquem y de Bet-milo salga fuego que consuma a Abimelec.
También toda la maldad de los hombres de Siquem la hizo volver ’Elohim sobre sus propias cabezas, de manera que vino sobre ellos la maldición de Jotam ben Jerobaal.