Amón (heb. Ammôn [1], posiblemente 'pueblo', 'tío paterno', 'clan paternal', 'pariente', 'hijos de la fama'; heb. 'Âmôn [2-5], 'edificador', 'constructor' u 'obrero', gr. Amon).
Esta tierra estaba localizada al este del Jordán y, por un tiempo, el territorio de los amonitas se vinculaba al de los moabitas en la llanura existente al este del mar Muerto. Aunque con anterioridad a la entrada de Israel en Canaán, los amorreos habían sacado a los amonitas de su tierra y los habían impulsado hacia el norte y este, de modo que los separaron de los moabitas, los cuales sufrieron la pérdida de bastante territorio (Nú 21:26; Jos 12:2; Jue 11:13,22). Después de eso la tierra de los hijos de Amón se expandió, con cambios, desde el curso superior del valle torrencial de Jaboc, en dirección oriental, hacia el desierto (Nú 21:24; Jos 12:2); su capital, Rabá (la moderna Aman), estaba ubicada junto a al inicio del torrente de Jaboc (Dt 3:11). Los arqueólogos han revelado en esta región antiguos emplazamientos y fortalezas fronterizas amonitas.
El origen del pueblo amonita se asigna en la Escritura a la relación que tuvo Lot con su hija menor (Gén. 19:36-38). Amón fue repetidamente hostil hacia Israel ( Dt. 23:3-42Sam 10:1–19; Neh. 4:3). Un amonita, Tobías, obstaculizó la reconstrucción de Jerusalén por los judíos que habían regresado del destierro (Neh. 2:10,19; 4:3,7). Los amonitas se unieron al imperio romano y sobreviven hoy como una de las muchas raices que forman los antepasados de los árabes palestinos.
“Amón” también se usa en el Salmo 83:7 para describir a la nación que formaron sus descendientes. La expresión “los hijos de Lot”, que se usa en el versículo siguiente (Sal 83:8), pudo haber recordado a los israelitas la relación que había entre ellos y los amonitas, un vinculo que hasta Jehová tomó en consideración, como cuando mandó a los israelitas que no molestaran a los amonitas ni trabaran contienda con ellos por ser hijos de Lot, el sobrino de Abraham. Probablemente fue por consideración al fiel antepasado Lot por lo que Dios permitió a los amonitas tomar posesión del territorio que antes había estado en poder de los refaim, un pueblo de alta estatura al que los amonitas llamaban zomzomeos (Dt 2:17-21). Por orden divina, los israelitas se cohibieron de entrar en el territorio amonita cuando conquistaron las tierras fronterizas de los amorreos (Dt 2:37; Jos 13:8-10). De manera que aunque Josué 13:25 dice que la tribu de Gad recibió “la mitad de la tierra de los hijos de Amón” como parte de su herencia, parece ser que se refiere a la porción de tierra que los amorreos les habían arrebatado anteriormente, un territorio que estaba ubicado, entre el río Jordán y el alto Jaboc.
(heb., ’ammón, un pueblo).
1. Ben-amí, hijo de Lot por su hija menor (Génesis 19:38) «La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy». Y padre de los amonitas.
2. Sucesor e hijo del rey Manasés y padre del rey Josías. Un rey malo quien, después de dos años de reinar (642-640 a. de. J.C.) fue muerto por los oficiales de su casa (2 Crónicas 33:21-25).
3. Gobernador de Samaria a quien Micaías el profeta fue enviado por Acab, rey de Israel, porque había predicho la muerte del rey (1 Reyes 22:15-28).
4. Uno de los sirvientes de Salomón (Esdras 2:57) «los hijos de Sefatías, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Ami».
5. Nombre de una deidad egipcia que aparece en el AT conectada con su ciudad, No (Nahum 3:8) «¿Eres tú mejor que Tebas, que estaba asentada junto al Nilo, rodeada de aguas, cuyo baluarte era el mar, y aguas por muro?». Conocida mejor por su nombre griego, Tebas. No estaba a 530 km. al sur de El Cairo y se la conoce ahora con los nombres Karnak y Luxor, famosa por su enorme ciudad de los muertos. Durante el período de la dinastía tebea (desde 1991 a. de J.C.). Amón llegó a ser el dios oficial del imperio egipcio. Su ciudad y sacerdocio llegó a tal gloria que Nahúm recordó su caída como ejemplo para la gran Nínive cuyo tiempo de desolación también vendría con seguridad.
También tuvo él guerra con el rey de los hijos de Amón, a los cuales venció; y le dieron los hijos de Amón en aquel año cien talentos de plata, diez mil coros de trigo, y diez mil de cebada. Esto le dieron los hijos de Amón, y lo mismo en el segundo año y en el tercero.
Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, enviaron los hijos de Amón y tomaron a sueldo a los sirios de Bet-rehob y a los sirios de Soba, veinte mil hombres de a pie, del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob doce mil hombres.
Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías.
Y lo hirió Israel a filo de espada, y tomó su tierra desde Arnón hasta Jaboc, hasta los hijos de Amón; porque la frontera de los hijos de Amón era fuerte.
Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado por heredad.
Entonces los hijos de Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de Abisai, y se refugiaron en la ciudad. Se volvió, pues, Joab de luchar contra los hijos de Amón, y vino a Jerusalén.
Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, Hanún y los hijos de Amón enviaron mil talentos de plata para tomar a sueldo carros y gente de a caballo de Mesopotamia, de Siria, de Maaca y de Soba.
El territorio de ellos fue Jazer, y todas las ciudades de Galaad, y la mitad de la tierra de los hijos de Amón hasta Aroer, que está enfrente de Rabá.
a Egipto y a Judá, a Edom y a los hijos de Amón y de Moab, y a todos los arrinconados en el postrer rincón, los que moran en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón.
De acuerdo con la Biblia, el territorio de los amonitas había estado previamente en posesión de los zamzummim o zuzim. Se tiene constancia de los amonitas desde el siglo xiii a. C., y fueron una nación independiente hasta el siglo vi a. C.
La tierra de los amonitas era fértil y disponía de agua y pastos en abundancia. Su capital estaba radicada en Rabbat Amón, donde se han encontrado restos de un templo levantado en honor de Milcom, su dios principal, y una necrópolis de los siglos viii y vii a. C. En la Biblia se hace referencia a 20 ciudades del país, lo que da idea de que estuviera bastante poblado.
Enfrentados en periódicas guerras con los israelitas, fueron vencidos en el siglo x a. C. y permanecieron sometidos hasta el año 721 a. C., cuando recuperaron su territorio tras la deportación de los israelitas a Babilonia. Al parecer fueron frecuentes sus alianzas con los moabitas para rechazar o atacar enemigos comunes.
Durante los siglos viii y vii a. C. hay varias menciones a los amonitas en fuentes asirias. Al parecer los asirios pedían tributo a los reyes amonitas y cambio ayudaban a proteger las rutas comerciales de los grupos nómadas. Durante este periodo el reino de Amón extendió sus fronteras al oeste hasta el río Jordán, al norte hasta Galaad y al sur hasta Hesbón. Las principales ruinas halladas datan de este periodo, así como los sellos, inscripciones y estatuaria, todo ello indicando la prosperidad de la región.
Aunque ayudaron a Nabucodonosor II en su campaña contra los israelitas, luego se rebelaron contra los babilonios, motivo por el que el territorio se anexionó a las provincias imperiales. En época persa el término «amonita» se había convertido en meramente geográfico y se aplicaba sobre todo a las tribus árabes que se habían asentado en el territorio del antiguo reino de Amón.
En el siglo i el territorio fue incorporado por los romanos en la provincia de Judea. La última mención a los amonitas data de tiempos de los macabeos, cuando Judas Macabeo se enfrentó a ellos en varias batallas.
El idioma amonita estaba estrechamente relacionado con el hebreo bíblico.
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