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Juan 9 - Biblia Arcas-Fernandez (Nuevo Testamento)

1 De camino, Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.

2 Sus discípulos le preguntaron: - Maestro, ¿por qué ha nacido ciego este hombre? ¿Quién tiene la culpa, sus propios pecados o los de sus padres?

3 Jesús respondió: - Ni sus propios pecados ni los de sus padres tienen la culpa; nació así para que el poder de Dios resplandezca en él.

4 Mientras es de día debemos realizar lo que nos ha encomendado el que me envió; cuando llega la noche, nadie puede trabajar.

5 Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo.

6 Dicho esto, escupió en el suelo, hizo un poco de lodo y lo extendió sobre los ojos de aquel hombre.

7 Después le dijo: - Ahora vete y lávate en el estanque de Siloé (este nombre significa 'enviado'). El ciego fue, se lavó, y, cuando regresó, ya veía.

8 Sus vecinos y todos los que le conocían por haberle visto pidiendo limosna, comentaban: - ¿No es éste el que se sentaba por aquí y pedía limosna?

9 Unos decían: - Sí, es el mismo. Otros, en cambio, negaban que se tratase del mismo. - No es él - decían -; es uno que se le parece. Pero el propio interesado aseguraba: - Soy yo mismo.

10 Ellos le preguntaron: - ¿Y cómo has conseguido ver?

11 El les contestó: - Ese hombre que se llama Jesús hizo un poco de lodo con su saliva, me lo extendió sobre los ojos y me dijo: 'Vete y lávate en el estanque de Siloé.' Fui, me lavé y comencé a ver.

12 - ¿Y dónde está ahora ese hombre? - le preguntaron. Respondió: - No lo se.

13 Llevaron ante los fariseos al hombre que había sido ciego,

14 pues el día en que Jesús había hecho lodo con su saliva y le había dado la vista era festivo.

15 Así, pues, los fariseos volvieron a preguntarle cómo había conseguido ver. El les contestó: - Extendió un poco de lodo sobre mis ojos, me lavé y ahora veo.

16 Algunos de los fariseos dijeron: - No puede tratarse de un hombre de Dios, pues no respeta el día festivo. Otros, en cambio, se preguntaban: - ¿Cómo puede un hombre hacer tales prodigios si es pecador? Esto provocó la división entre ellos.

17 Entonces volvieron a preguntar al que había sido ciego: - Puesto que él te dio la vista, ¿qué opinas tú sobre ese hombre? Respondió: - Para mí es un profeta.

18 Los judíos se resistían a creer que aquel hombre hubiese estado ciego y hubiese comenzado a ver. Llamaron, pues, a sus padres

19 y les preguntaron: - ¿Es éste vuestro hijo, del que decís que nació ciego? ¿Cómo se explica que ahora vea?

20 Los padres respondieron: - Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego.

21 Cómo es que ahora ve, no lo sabemos; tampoco sabemos quién le ha dado la vista. Preguntádselo a él; tiene edad suficiente para responder por sí mismo.

22 Los padres contestaron así por miedo a los judíos, pues éstos habían tomado la decisión de expulsar de la sinagoga a todos los que reconocieran que Jesús era el Mesías.

23 Por eso dijeron: 'Preguntádselo a él, que ya tiene edad suficiente.'

24 Los fariseos le llamaron por segunda vez y le dijeron: - Nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Reconócelo tú también delante de Dios.

25 El que había sido ciego respondió: - Yo no sé si es pecador o no. Lo único que sé es que yo antes estaba ciego y ahora veo.

26 Volvieron a preguntarle: - ¿Qué fue lo que hizo contigo? ¿Cómo te dio la vista?

27 El les contestó: - Ya os lo he dicho y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez? ¿O es que queréis también vosotros haceros discípulos suyos?

28 Los fariseos reaccionaron con insultos y le replicaron: - Discípulo de ese hombre lo serás tú; nosotros como discípulos de Moisés;

29 nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; en cuanto a éste, ni siquiera sabemos de dónde es.

30 El contestó: - ¡Eso es lo verdaderamente sorprendente? Resulta que a mí me ha dado la vista, y vosotros ni siquiera sabéis de dónde es.

31 Todo el mundo sabe que Dios no escucha a los pecadores; en cambio, escucha a todo aquel que le honra y cumple su voluntad.

32 Jamás se ha oído decir de alguien que haya dado la vista a un ciego de nacimiento.

33 Si este hombre no viniese de Dios, nada habría podido hacer conmigo.

34 Ellos replicaron: - ¿Es que pretendes darnos lecciones a nosotros, tú que de pies a cabeza naciste envuelto en pecado? Y lo expulsaron de la sinagoga.

35 Llegó a oídos de Jesús la noticia de que le habían expulsado de la sinagoga, y, haciéndose el encontradizo con él, le preguntó: - ¿Crees en el Hijo del hombre? Respondió:

36 - Dime quién es, Señor, para que crea en él.

37 Jesús le dijo: - Le estás viendo; es el mismo que habla contigo.

38 Entonces aquel hombre dijo: - Creo, Señor. Y se postró ante él.

39 A continuación, Jesús declaró: - Yo he venido a este mundo para hacer justicia: para dar vista a los ciegos y para privar de ella a los que se hacen la ilusión de ver.

40 Al oír esto, algunos fariseos le preguntaron: - ¿Quieres decir que también nosotros estamos ciegos?

41 Jesús respondió: - Si os consideraseis ciegos, no habría pecado en vosotros; pero como presumís de ver, seguís viviendo en pecado.

NUEVO TESTAMENTO ARCAS-FERNANDEZ

Copyright © Fernando Arcas-Alfonso Fernández

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