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1 Pedro 2:21 - Biblia Reina Valera 1865

21 Porque para esto fuisteis llamados, pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos un modelo, para que vosotros sigáis sus pisadas.

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Biblia Reina Valera 1960

21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

21 Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

21 Para esto han sido llamados, pues Cristo también sufrió por ustedes, dejándoles un ejemplo, y deben seguir sus huellas.

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La Biblia Textual 3a Edicion

21 Porque para esto fuisteis llamados, pues también el Mesías padeció por vosotros,° dejándoos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

21 A esto habéis sido llamados. Porque también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas:

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1 Pedro 2:21
30 Références croisées  

La justicia irá delante de él: y pondrá sus pasos en camino.


Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.


Llevád mi yugo sobre vosotros, y aprendéd de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.


Entónces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.


¿No era menester que Cristo padeciera estas cosas, y que entrara así en su gloria?


Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.


Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz: en el mundo tendréis apretura; mas confiád, yo he vencido al mundo.


Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándolos que permaneciesen en la fé; y enseñándoles que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.


Declarando y proponiendo, que era menester que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que este Jesús, el cual yo os anuncio, es el Cristo.


Porque yo le mostraré cuán grandes cosas le es menester que padezca por mi nombre.


Porque a los que ántes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imágen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.


SED imitadores de mí, como yo también lo soy de Cristo.


Y andád en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros por ofrenda y sacrificio a Dios de olor suave.


Haya en vosotros los mismos sentimientos que hubo también en Cristo Jesús:


Para que nadie se conmueva en estas tribulaciones; porque vosotros sabéis que nosotros somos puestos para esto.


Porque ya sabéis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesús.


Y aun todos los que quieren vivir piamente en Cristo, padecerán persecución.


Porque convenía, que aquel por cuya causa son todas las cosas, y por el cual son todas las cosas, habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, hiciese consumado al príncipe de la salud de ellos por medio de padecimientos.


Ya preordinado ciertamente de ántes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postrimeros tiempos por amor de vosotros,


El mismo que llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, viviésemos a la justicia. Por las heridas del cual habéis sido sanados.


Porque también Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, mortificado a la verdad en la carne, pero vivificado por el Espíritu.


No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino ántes por el contrario, bendiciendo: sabiendo que para esto vosotros fuisteis llamados, para que poséais en herencia bendición.


PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estád armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado;


Mas ántes, en que sois participantes de las aflicciones de Cristo, regocijáos; para que también en la revelación de su gloria os regocijéis saltando de gozo.


El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.


En esto hemos conocido el amor de Dios, en que él puso su vida por nosotros, y nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.


Y ellos le han vencido por causa de la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.


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