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Lucas 24 - Biblia Version Moderna (1929)

1 MAS el primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias que habían preparado.

2 Y hallaron la piedra removida del sepulcro:

3 y entrando dentro, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

4 Y aconteció que mientras estaban sumamente perplejas a causa de esto, he aquí que dos varones se pusieron junto a ellas, con vestiduras resplandecientes;

5 y estando ellas espantadas, y teniendo inclinados los rostros a tierra les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de cómo os habló, estando aún en Galilea,

7 diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.

8 Y ellas se acordaron de sus palabras;

9 y volviéndose del sepulcro, refirieron estas cosas a los once, y a todos los demás.

10 Y eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Santiago, y las otras mujeres con ellas, las que dijeron estas cosas a los apóstoles.

11 Y sus palabras les parecían un desvarío; y no las creían.

12 Mas Pedro se levantó y corrió al sepulcro; e inclinándose, vió los lienzos puestos aparte: y se fué a casa, maravillándose de lo que había acontecido.

13 ¶Y he aquí que dos de ellos iban aquel mismo día a una aldea, llamada Emaus, que distaba de Jerusalem sesenta estadios.

14 Y conversaban entre sí de todas estas cosas que habían sucedido.

15 Y aconteció que, mientras ellos así hablaban y se preguntaban mutuamente, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.

16 Mas los ojos de ellos estaban embargados, para que no le reconociesen.

17 Y él les dijo: ¿Qué palabras son estas que os decís el uno al otro, mientras camináis? Y ellos se detuvieron, con rostros entristecidos.

18 Entonces uno de ellos, llamado Cleopas, le dijo: ¿Eres tú solamente un recién llegado a Jerusalem, que no sabes las cosas ocurridas en ella en estos días?

19 Y él les dijo: ¿Qué cosas? A lo que ellos dijeron: Las cosas con respecto a Jesús el Nazareno, que fué profeta, poderoso en obra y palabra, delante de Dios y de todo el pueblo;

20 y cómo los jefes de los sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron, para que fuese condenado a muerte, y le crucificaron.

21 Mas nosotros esperábamos que él era aquel que había de redimir a Israel. Empero, y además de todo esto, éste es el tercer día desde que acontecieron estas cosas.

22 Y también ciertas mujeres de los nuestros nos han dejado asombrados, las cuales al amanecer estaban junto al sepulcro;

23 y no hallando su cuerpo, se volvieron, diciendo que habían visto una visión de ángeles, los cuales han dicho que él vive.

24 Y algunos de los nuestros fueron al sepulcro, y hallaron que era cierto así como las mujeres habían dicho: mas a él no le vieron.

25 Entonces él les dijo: ¡Oh hombres sin inteligencia, y tardos de corazón para creer todo cuanto han hablado los profetas!

26 ¿Acaso no era necesario que el Cristo padeciese estas cosas, y entrase en su gloria?

27 Y comenzando desde Moisés y todos los Profetas, les iba interpretando en todas las Escrituras las cosas referentes a él mismo.

28 Y se acercaron a la aldea adonde iban, y él hacía como que iba más lejos.

29 Mas ellos a fuerza de ruegos le obligaban, diciendo: Quédate con nosotros; porque ya es la hora de la tarde, y el día se va acabando. Entró, pues, para quedarse con ellos.

30 Y aconteció que, estando él sentado a comer con ellos, tomó el pan, y lo bendijo; y partiéndolo, se lo dió.

31 Con esto fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron: y él se hizo invisible a ellos.

32 Dijeron entonces entre sí: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros, mientras hablaba con nosotros por el camino, y mientras nos abría Escrituras?

33 Y levantándose en aquella misma hora, volvieron a Jerusalem; y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos;

34 los cuales decían: El Señor ha resucitado verdaderamente, y ha aparecido a Simón.

35 Ellos entonces contaron lo que les había sucedido en el camino, y cómo él fué conocido de ellos, en el acto de partir el pan.

36 ¶Y mientras que estaban hablando de estas cosas, él mismo se puso de pie en medio de ellos; y les dijo: Paz a vosotros.

37 Mas ellos quedaron aterrados y espantados, pareciéndoles que veían un espíritu.

38 Él entonces les dijo: ¿Por qué estáis turbados? ¿y por qué se suscitan cavilaciones en vuestros corazones?

39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.

40 Y dicho esto, les mostró sus manos y sus pies.

41 Y mientras todavía no creían de gozo, y se maravillaban, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?

42 Y le dieron parte de un pez asado y de un panal de miel.

43 Y él tomándolo, comió delante de ellos.

44 ¶Y les dijo: Éstas son mis palabras, que os hablé, estando todavía con vosotros, que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, y en los Profetas, y en los Salmos.

45 Entonces les abrió la mente, para que entendiesen las Escrituras;

46 y les dijo: Así está escrito, y así era necesario que el Cristo padeciera, y que resucitase de entre los muertos al tercer día;

47 y que arrepentimiento y remisión de pecados fuesen predicados en su nombre a todas las naciones, comenzando desde Jerusalem.

48 Vosotros sois testigos de estas cosas.

49 Y he aquí que yo envío sobre vosotros la promesa de mi Padre; mas quedaos en la ciudad de Jerusalem hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto.

50 ¶Y los condujo fuera de la ciudad hasta enfrente de Betania; y alzando las manos, los bendijo.

51 Y sucedió que, mientras los bendecía, separóse de ellos, y fué llevado arriba al cielo.

52 Y ellos, habiéndole adorado, volviéronse a Jerusalem con gran gozo:

53 y estaban de continuo en el Templo, alabando y bendiciendo a Dios.

Versión Moderna

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